(Sin fines de lucro)

viernes, 12 de agosto de 2016

Mercosur se encuentra con deterioro político y sin institucionalidad económica

Fernando Masi, en su artículo para la Revista Economía y Sociedad llamado MERCOSUR, con deterioro político y sin institucionalidad económica destaca que el Ministro de Economía del Uruguay, “Danilo Astori, dijo que el Mercosur sufre una crisis institucional, calificación que puede ser interpretada en el campo económico y en su dimensión política”.
 
En el campo económico, Masi considera que “después de 25 años, el arancel externo común del Mercosur no pasa de ser una figura decorativa, sin aplicación en los países miembros . Lo mismo acontece con la armonización de normativas, de manera que no se puede hablar hoy de política comercial común en el bloque. Tampoco se ha logrado avanzar en la armonización macroeconómica, a pesar de que los países del Mercosur practican políticas macro mucho más maduras luego de las crisis económicas de 1999 (devaluación del real brasileño) y 2002 (fin de la paridad cambiaria argentina)”.
 
En definitiva, “el Mercosur no es una unión aduanera imperfecta o una unión aduanera parcial como algunos gustan llamarlo. Es, simplemente, un área de  libre comercio con muchas limitaciones porque la falta de armonización normativa hace que el comercio entre los socios enfrente constantes trabas para arancelarias. Así, paradójicamente, el Mercosur es un área de  libre comercio con muchas dificultades para la creación de comercio”.
 
A todo esto se agrega que “Venezuela, nuevo miembro del Mercosur, presenta un manejo económico muy desordenado que es incompatible con el proceso de integración, que ha desencadenado una crisis económica y social en su territorio”.
 
En el campo político, para el autor “los acontecimientos de los últimos años en Paraguay, Venezuela y Brasil han restado credibilidad a la institucionalidad democrática del Mercosur. Si en los años noventa el Mercosur fue un actor clave para impedir la ruptura del proceso de transición democrática en el Paraguay , ya no pudo serlo en 2012. A la suspensión de Paraguay en el Mercosur, por lo que se consideró un golpe parlamentario, siguió la entrada de Venezuela al bloque en condiciones de dudosa legalidad”. A todo ello “se ha sumado el proceso de juicio político al gobierno brasileño, basado en argumentos débiles y amañados, como resultado de la corrupción generalizada en la clase política del país líder del Mercosur; corrupción que afecta sobre todo a los miembros del principal partido político que hoy gobierna el Brasil”.
 
El experto concluye diciendo que “los socios del Mercosur deben repensar la integración regional y tener la audacia política de realizar los cambios que son necesarios para que el bloque funcione de un modo más realista. Pero, mientras persistan los desarreglos políticos y económicos en Brasil y Venezuela, el Mercosur seguirá quedando sin agenda y hasta sin presidencia pro tempore”.    
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