(Sin fines de lucro)

jueves, 8 de diciembre de 2016

Agenda reformista de Brasil en riesgo por grave crisis política

 La destitución del presidente del Senado de Brasil, Renan Calheiros, por decisión de la Corte suprema, en momentos en que la Cámara Alta se preparaba para votar recortes sociales, amenaza con postergar la crisis política.

Calheiros, aliado del presidente Michel Temer en su agenda de reformas para contener el déficit público, fue destituido la víspera por decisión de un magistrado del Supremo Tribunal Federal (STF), lo que pone en peligro que el Legislativo priorice la agenda reformista.
Ello porque, en caso de que el plenario del STF confirme la destitución de Calheiros como consecuencia de la reciente apertura de un proceso por malversación de fondos, quien comandará la Cámara Alta será el Partido de los Trabajadores (PT), férreo opositor de Temer desde la destitución de Dilma Rousseff de la jefatura del Estado.
Jorge Viana, senador del PT y quien debe asumir el comando de la Cámara, dijo que no va a dar prioridad a la votación de una polémica enmienda constitucional para limitar el aumento del gasto público al índice de inflación por 20 años.
La reforma, considerada crucial por el Ejecutivo de Temer para ajustar las cuentas públicas, genera gran controversia en Brasil y sectores de la sociedad consideran injusto que se congele el presupuesto en educación y sanidad durante dos décadas en un país con enormes diferencias sociales.
En una lucha entre los poderes Legislativo y Judicial que amenaza con desembocar en una profunda crisis institucional, el Senado presentó hoy un recurso ante el STF para revertir la destitución de Calheiros, quien tiene 12 causas abiertas en la máxima instancia judicial por actos asociados a corrupción y desvíos de dinero.
Como ya sucediera con el procedimiento de juicio político a Dilma Rousseff y la destitución hace unas semanas del presidente de la Cámara Baja, Eduardo Cunha, los 11 magistrados del STF –algunos de ellos muy politizados- deberán dirimir el destino de una de las figuras públicas más importantes del país.
Ello en momentos en que la economía suma otro trimestre en recesión –son siete consecutivos-, el desempleo crece y las previsiones para 2017 son cada vez menos optimistas, con un crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) que apenas será del 1.0 por ciento.
A todo este cuadro de inestabilidad se suman los desdoblamientos de la Operación Lava Jato –la mayor trama de corrupción revelada en la Historia de Brasil-, que en las próximas semanas volverá a poner en guardia a la élite política del país, después de que la constructora Odebrecht –una de las empresas más involucradas en la trama de desvíos- decidiera confesar a la policía todo cuanto sabe.
Una “delación premiada” para lograr acuerdos de reducción de penas para sus 77 ejecutivos imputados, a cambio de revelar lo que en Brasil se ha llamado la “confesión del fin del mundo”, por el potencial impacto a figuras de primer nivel del poder político e incluso el entorno del presidente Michel Temer.