(Sin fines de lucro)

jueves, 25 de mayo de 2017

Según el BID, América Latina necesita aprender a ahorrar

América Latina ahorra poco y mal, según determina la nueva publicación elaborada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). La solución sería potenciar la educación financiera y crear una cultura basada en mejorar los hábitos de ahorro de los latinoamericanos.

El presentó en Casa América el informe ‘Ahorrar para desarrollarse. Cómo América Latina y el Caribe puede ahorrar más y mejor’, la última entrega de la edición ‘Desarrollo en las Américas’ llevada a cabo por el Banco Interamericano de Desarrollo.

“América Latina se enfrenta a un fuerte problema con el ahorro. Por ejemplo, menos de un 50% de los trabajadores latinoamericanos contribuyen económicamente para la jubilación, aumentando el riesgo de un mayor porcentaje de personas mayores en situación de pobreza”, explicó Tomas Serebrisky, economista principal del BID y coautor del informe. Dicha publicación se ha elaborado durante los últimos tres años y en ella han participado más de 300 personas.

El informe hace hincapié en la importancia de ahorrar, no solo para preparase para tiempos más difíciles, sino también para asegurarse un futuro mejor. Un mayor ahorro dentro de la región permitiría un mayor crecimiento de América Latina. Por ejemplo, Asia ahorra un 33,7% de su PIB mientras que el ahorro en el continente latinoamericano llega solo al 17,5%.

“Las empresas son el mayor generador de ahorro con un 60% del total, mientras que los hogares representan un 35% y los gobiernos, un 5%. Estos porcentajes son muy similares al resto de regiones, por lo que el problema no es quién ahorra sino cuánto ahorran y cómo se canaliza el ahorro”, explicó Tomas Serebrisky. En los países más desarrollados, este ahorro se realiza a través del sistema financiero formal, generalmente a través de los bancos.

Durante la presentación pusieron el foco en la importancia de crear una cultura de ahorro, ofreciendo mejores instrumentos financieros y mejorando la educación financiera desde temprana edad. “La clave para crear nuevas oportunidades es justamente encendiendo el motor de la economía, mejorando las regulaciones, invirtiendo más y mejor en infraestructuras, buscando una mayor estabilidad macroeconómica y generando reglas de juego que sean claras y estables”, añadió Eduardo Cavallo, economista líder del BID y coautor también del informe.

David Tuesta, economista jefe de la unidad de Inclusión Financiera de BBVA, participó en dicho evento, resaltando la importancia de la tecnología en la banca actual y la necesidad de reducir los trámites para que sea más accesible a todas las personas. “Para poder mejorar la bancarización hay que mejorar el acceso a la tecnología y a la banca móvil”, añadió.

Además, para poder obtener nuestro objetivo necesitamos utilizar una comunicación más transparente, clara y responsable para facilitar el entendimiento de todos los productos financieros por parte de nuestros clientes. “Habría que crear nuevas regulaciones para ofrecer cuentas básicas, sin comisiones, y fáciles de entender”, comentó David Tuesta.

La eficiencia de un sistema financiero reside en la posibilidad de facilitar el ahorro a través de instrumentos adecuados y a precios razonables. No todos los mercados poseen los mismos mecanismos, y mientras, por ejemplo, en Estados Unidos y Reino Unido el mercado de capitales desempeña un rol relevante, en América Latina son los bancos los intermediarios financieros más cruciales.

“Estos ofrecen cuentas de ahorro y proporcionan financiamiento a las empresas. Los bancos cumplen un rol crucial en la asignación de capital y en la orientación de la gobernanza corporativa de las empresas”, menciona el citado informe.

De hecho, los bancos han tendido a liderar el sistema financiero en la región. La mayoría de los ciudadanos latinoamericanos no compra acciones o bonos directamente sino que lo hacen a través de fondos mutuos de inversión o fondos de pensiones.

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