(Sin fines de lucro)

sábado, 1 de julio de 2017

El poder creciente de las redes sociales se torna contra las marcas

Tal como el boletín del New York Time comenta, de pronto, el ambiente rige por la enorme influencia de las redes sociales.
Las campañas en internet contra las marcas se han vuelto una de las fuerzas más poderosas en los negocios, le dan a los clientes un enorme megáfono con el que pueden moldear la ética y las prácticas corporativas, y ponen en peligro a algunos de los personajes más imponentes de los medios y la industria.

La mecánica de las redes sociales sugiere que la izquierda cultural y política, más que la derecha, podría resultar beneficiada con esta táctica, especialmente en lo que respecta a utilizar el poder de las marcas para pelear batallas más grandes de igualdad racial y de género, como en los casos de Uber y Fox News.

Primero, debemos entender por qué ahora las marcas son, repentinamente, más vulnerables a los sentimientos de los consumidores. Todo se resume en una cosa: las redes sociales son la nueva televisión; antes la televisión formaba los sentimientos generales de los consumidores por lo que las empresas disfrutaban de un enorme poder para alterar su imagen a través de la publicidad, luego llegó el internet y ahora las marcas no tienen mucha influencia sobre cómo se reciben sus mensajes a través de nuestras plataformas sociales, se pueden colocar anuncios en Facebook, Twitter, Snapchat y en todas partes. 

Pero las redes sociales elevan al consumidor sobre la mercadotecnia corporativa; de pronto, lo que importa no es lo que dice un anuncio sobre una empresa, sino lo que nuestros amigos piensan sobre esa empresa. Es la pérdida de poder lo que explica por qué las marcas se han vuelto tan nerviosas y reactivas, indica el boletín. 

Otra parte sostiene que en las redes sociales la igualdad de las mujeres, son las que probablemente se beneficiarán a largo plazo de la presión sobre las marcas puesto que las mujeres tienden a dominar las redes sociales.  A su vez, las mujeres también están más profundamente inmersas en la economía del consumo que los hombres; según algunas estimaciones, son responsables del 85 por ciento de todas las compras de consumo, finaliza el boletín.