(Sin fines de lucro)

viernes, 29 de diciembre de 2017

El FMI anticipó expansión más fuerte para el 2018


Después de un año de crecimiento económico mundial relativamente saludable, los economistas predicen una situación bastante parecida para el 2018, un escenario positivo ni muy caliente ni muy frío, con escasos riesgos a la vista. La idea es que todo está encaminado para una expansión que será aun más fuerte que en el 2017.

Parte de esto podría surgir del hecho de que los expertos en pronósticos en general se equivocaron el año pasado, subestimando el desempeño económico del 2017 particularmente para la zona euro y Japón.

Por ejemplo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) anticipó un crecimiento global este año a un ritmo de 3,4%, con una expansión de 1,8% en las economías más avanzadas. Ahora estima esas tasas en 3,6% y 2,2 por ciento.

Para la zona euro y Japón, anticipaba 1,5 y 0,6%, respectivamente. En la actualidad, prevé 2,1 y 1,5 por ciento.

“Un crecimiento más veloz está alcanzando a alrededor de dos tercios de la población mundial”, indicó el FMI en una publicación en un blog en diciembre.

Este comportamiento hace que algunos economistas se muestren optimistas. Nomura está entre ellos, al decir que “el crecimiento global tiene más características autosustentables en el presente que en cualquier momento de los últimos 20 o 30 años”. Pero, los peligros están latentes. Existe una enorme cantidad de potenciales riesgos políticos y económicos para el statu quo. Por mencionar sólo tres: los bancos centrales, el comercio y las burbujas.

En el primer caso, el peligro es que se produzca algún error en las políticas oficiales, perjudicando a los deudores. El segundo se relaciona con el renovado proteccionismo estadounidense o el rechazo a las exportaciones chinas, que desaten una escalada de barreras comerciales y represalias que podrían ahogar el crecimiento.

El tercero implica posibles pérdidas repentinas en los mercados que corten el gasto y la demanda.

Parte del éxito económico global del 2017 se atribuye a una combinación de una política monetaria extraordinariamente expansiva y un manejo competente de los bancos centrales en sus intentos para hacer que el mundo dependa cada vez menos de esa influencia.

Entrando al 2018, la Fed se prepara para aplicar tres alzas de tasas de interés, el BCE reduce lentamente sus compras de activos y China está elevando sus tasas