(Sin fines de lucro)

miércoles, 17 de enero de 2018

Personas desocupadas entre 15 y 24 años alcanza casi al 20% en Latinoamérica


En América Latina, en tan solo un año, el número de desocupados de entre 15 y 24 años se ha incrementado de 9,8 a 10,2 millones, lo que significa que uno de cada cinco jóvenes está buscando empleo sin encontrarlo. 

Por primera vez en más de una década, la tasa de desempleo de este grupo de personas alcanzó casi el 20% en la región, al cierre del tercer trimestre de 2017, según las estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). La cifra es alarmante. “Es una amenaza al presente y a las expectativas de millones de jóvenes”, asegura José Manuel Salazar Xirinachs, director regional de OIT para la zona.

Brasil ha sido el culpable del cataclismo. En el gigante sudamericano se concentra el 40% de la fuerza de trabajo del subcontinente, y en los últimos años ha sufrido una contracción económica severa: en 2015 su PIB se redujo un 3,8% y en 2016 un 3,6%. Sin las estadísticas del desempeño brasileño, en el promedio de la región la tasa de desempleo juvenil se redujo en un punto porcentual, y se estima que haya terminado el año pasado en 12,7%.

A pesar de ello, la falta de empleo entre esta población en todo el subcontinente es un tema preocupante, según los expertos consultados. En el último año, las cifras han presentado una leve mejora en economías como Argentina (con una tasa de paro juvenil del 23,1%), Colombia (18,2%), Ecuador (9,4%) y México (7%). En Brasil se acerca al 30% (la más alta de la región) y se mantiene estable, pero lejos del 17% que rozaba en 2007. Y se ha incrementado en Chile (al 16,8%), Perú (11,4%) Uruguay (25,3%) y Guatemala (6,6%).

Según la OIT, la tasa de desocupación juvenil en América Latina es aproximadamente el triple que la de los adultos en la zona, e incluso más elevada en la mayoría de países del subcontinente. Los porcentajes más altos de jóvenes desocupados como proporción del total se hallan en Guatemala (55%), Honduras (53%), Belice (50%) y Paraguay (49%). El promedio regional está en alrededor del 40%, según las cifras de la OIT, que no dispuso de los datos de Venezuela para el análisis. Las mujeres de este grupo están aún más en riesgo, dice Salazar Xirinachs. Sus tasas de ocupación son menores, sus tasas de desocupación son mayores y la prevalencia de empleos precarios les afecta de manera desproporcionada, explica.

“Las juventudes —sobre todo las mujeres— somos el grupo más perjudicado por las tasas de desempleo”, expresa Malena Famá, presidenta del Foro Latino­americano y Caribeño de Juventudes, una ONG que defiende los derechos de los jóvenes en la región. En un informe publicado recientemente por la OIT, Famá cuenta la mencionada historia de Aldo, que tiempo después de hacer la petición de un empleo fue asesinado por un vecino de su barrio por poner la música muy fuerte. “Estamos en un mundo en que día a día se destruyen puestos de trabajo coartando las posibilidades de construir un buen vivir”, espeta.