(Sin fines de lucro)

jueves, 25 de enero de 2018

Ratifican condena contra el expresidente Lula da Silva por corrupción y lavado de dinero

La justicia de Brasil ratificó la condena contra el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva por corrupción y lavado de dinero, que fue dictado a mediados del año pasado por el juez Sergio Moro y pone en riesgo sus aspiraciones de regresar al poder. 

Dos de tres jueces ratificaron este miércoles en segunda instancia la condena al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva por corrupción y lavado de dinero, una decisión que podría marginar de las elecciones presidenciales de este año al político más popular de Brasil.

El juez Joao Pedro Gebran, relator del proceso, así como su colega Leandro Paulsen ratificaron el fallo que dictó a mediados del año pasado el magistrado Sergio Moro, que acusó a Lula de recibir millones de reales en sobornos de parte de la constructora OAS a cambio de la obtención de contratos con el Estado.

El caso está relacionado con un apartamento costero en Guaruja, una ciudad del estado de Sao Paulo. La fiscalía alega que la constructora OAS, propietaria de la vivienda, se lo prometió al exmandatario a cambio de contratos. Lula ha repetido que el caso tiene motivaciones políticas y que el departamento nunca estuvo a su nombre.

La decisión de la corte de apelaciones podría impedir al presidente Lula, quien gobernó entre 2003 y 2010, presentarse a las elecciones de octubre. Por ley, un candidato no es elegible si tiene una condena penal que haya sido ratificada por un segundo tribunal.

Sin embargo, las decisiones finales sobre candidaturas son tomadas por el tribunal electoral de Brasil, y Lula tiene varias vías para apelar a los tribunales superiores.

Las autoridades cerraron las calles y apostaron francotiradores en los tejados cercanos a la corte en la ciudad sureña de Porto Alegre.

Después de escuchar los argumentos de la fiscalía y la defensa, el primer juez en emitir su opinión, Joao Pedro Gebran Neto, pidió la pena aumentara a 12 años y un mes, más de dos años más que la pena dictada en julio.

El emblemático líder del Partido de los Trabajadores ya anunció su voluntad de disputar nuevamente la presidencia de Brasil, que ya gobernó entre 2003 y 2010. El expresidente lidera los sondeos de intención de voto.

Lula, de 72 años, puede apelar esta decisión.
En este enorme país profundamente polarizado, el caso forma parte de una historia más amplia en la que partidarios y detractores de da Silva ofrecen interpretaciones contrapuestas.

Lula y sus seguidores dicen que se intenta impedir por vía judicial su regreso a la presidencia. Sostienen que es parte de una conspiración mayor: la elite nacional no quiere un presidente que se dedicaría a mejorar la suerte de los pobres e igualar las condiciones en uno de los países con mayor desigualdad del mundo.

Los detractores dicen que Lula y su Partido de los Trabajadores gobernaban el país en momentos que una enorme conspiración retiraba miles de millones de dólares de la petrolera estatal Petrobras y permitió que la economía más grande de América Latina cayera en la recesión más grave de las últimas décadas.

En los últimos años, el escándalo conocido como "Lava Jato" ha enviado a la cárcel a decenas de miembros de la elite, tanto políticos como empresarios. Varias empresas constructoras constituyeron un cartel de facto que decidía quién obtendría los enormes contratos para obras públicas que incluían miles de millones de dólares en sobornos a políticos, directivos empresarios y a los partidos bajo la forma de donaciones de campaña.

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