(Sin fines de lucro)

jueves, 19 de julio de 2018

Guatemala, México y Bolivia tienen el menor desempleo en América Latina

Tener la menor tasa de desempleo de la región no es necesariamente una señal de que todo va bien. De hecho, el país que lidera el ránking es uno de los más desiguales de la región.

Suena como si fuera el sueño de cualquier país, pero, en realidad, tener un bajísimo desempleo no es necesariamente una señal de que la economía está bullente, ni que todos los que quieren trabajar pueden regodearse eligiendo entre los que ofrecen mejores sueldos.

Si la historia fuera así de simple, estos tres países pagarían sueldos altos y sus economías estarían con el acelerador en primera.

En algunos casos, ocurre que un desempleo bajo es señal de que existe un gran mercado laboral informal o que muchos potenciales trabajadores, simplemente dejaron de buscar trabajo.

"Si hay personas desalentadas que se cansaron de buscar empleo y ya no lo hacen más, estas personas se califican como "inactivas" y no entran en el cómputo de desempleo. Y esto no es bueno", le dice a BBC Mundo, Verónica Alaimo, especialista senior de la División de Mercados Laborales del Banco de Interamericano de Desarrollo, BID.

Por eso, no solo basta mirar el nivel de empleo en un país, sino también, hay que mirar cuánta gente busca trabajo.

"LAS PEORES TASAS DE POBREZA"
Guatemala tiene la menor tasa de desempleo de toda América Latina, con un 2,2%, un nivel muy inferior al de Estados Unidos, que actualmente tiene un 3,8%. 

Pero justamente ese bajo desempleo en la mayor economía de América Central, no es una señal de que todo va bien.

Por el contrario, según el Banco Mundial, este país es uno de los más desiguales de la región en la distribución del ingreso, según el Banco Mundial.

"Tiene algunas de las peores tasas de pobreza, desnutrición y mortalidad materno-infantil, especialmente en las zonas rurales e indígenas", señala el organismo.

Algunos trabajan en la calle, en pequeños comercios improvisados o realizan actividades de subsistencia que apenas les generan ingresos para comer.

"Muchas personas no pueden darse el lujo de estar desempleadas. Necesitan trabajar para sostener a sus familias. Y eso muchas veces se traduce en trabajos precarios, trabajos informales, sin acceso a la seguridad social, o trabajos muy poco productivos y con bajos salarios", dice Alaimo.

MÉXICO Y BOLIVIA
Los casos de México y Bolivia (con niveles de desempleo de 3,2% y 3,3%, respectivamente) son distintos a la compleja situación económica de Guatemala.

Pero a pesar de las diferencias, la informalidad laboral sigue siendo la piedra en el zapato.

En México, el desempleo está en su nivel más bajo en más de una década, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), algo que internamente se recibe como una buena noticia.

Pero al mismo tiempo, los trabajadores informales llegan al 56,9% y muchos analistas dicen que puede ser más alto, considerando zonas indígenas y rurales.

Bolivia, por otro lado, es el país que más ha crecido en América del Sur, con un promedio de 5% en la última década.

Eso le ha permitido mantener un cierto nivel de estabilidad económica con un impacto positivo en la generación de empleos.

Durante el boom de las materias primas, Bolivia supo aprovechar los excedentes y hacer un colchón de ahorro que le ha permitido seguir creciendo y generar empleos.

Pero por otro lado, economistas del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA), han advertido que una gran parte del empleo pertenece al sector informal, lo que los hace muy precarios.