(Sin fines de lucro)

lunes, 1 de octubre de 2018

Acuerdo con el FMI no frena caída del peso argentino

Tras develarse los detalles del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el anuncio de la fijación de bandas cambiarias entre 34 y 44 pesos, la moneda argentina cerró la jornada de con una depreciación de 2,1%; el dólar se cotizó en 39,51 pesos, muy cerca de su mayor nivel que alcanzó el pasado 14 de septiembre (39,70).

Esto generó que antes del mediodía el Banco Central de la República Argentina (BCRA) saliera a vender en el mercado de futuros, tal como lo hizo en la rueda del miércoles.

“Es un momento en el que el mercado está tanteando qué pasa y aparte se suma la presión típica del fin de mes”, explicó un operador.

Asimismo, cabe recordar que el nuevo esquema anunciado, que busca además congelar la expansión de la Base Monetaria, comenzará a regir recién el próximo 1 de octubre.

El dólar mayorista llegó a tocar 39,70 pesos en el MULC, pero luego de la intervención operaba a 39,50.

El promedio entre bancos que realiza el BCRA colocaba la cotización en 40,52 pesos, 1,08 arriba del cierre del miércoles.

En el mercado minorista, la divisa mostró un comportamiento similar en las pantallas del Banco de la Nación Argentina, donde saltó 1,20 pesos y tocó 40,40.

Bandas cambiarias
Antier, se conocieron los detalles de la segunda parte del acuerdo entre Argentina y el FMI. En una conferencia de prensa, el ministro de Economía, Nicolás Dujovne, y la directora gerente del organismo, Christine Lagarde, anunciaron que Argentina contará con un préstamo adicional de 7.100 millones de dólares y despejó así pagos de deuda hasta el 2019.

Más tarde, el flamante titular del Banco Central, Guido Sandleris, despejó los rumores que sonaban desde hace días y confirmó un  esquema cambiario con “zonas de intervención”; es decir, bandas de flotación.

La zona de no intervención fue delimitada por el BCRA entre 34 y 44 pesos por dólar. Ese intervalo se ajustará diariamente a una tasa de 3% mensual hasta fin de año y se recalibrará al comienzo del año próximo.

Si el peso sobrepasa el límite superior, el organismo podrá subastar hasta 150 millones de dólares diarios “para dotar de liquidez al mercado y prevenir oscilaciones injustificadas”. Como resultado, “el BCRA va a retirar los pesos que obtenga a través de los dólares y no va a inyectarlos de otra forma”.

Por el contrario, si el peso se aprecia hasta perforar los 34, el BCRA podrá comprar reservas internacionales y decidirá según las condiciones de la economía cuánto esterilizar dichas compras. Se trata de la única excepción a su objetivo de agregados.

Aumenta pobreza
Por otra parte, la pobreza en el país sudamericano aumentó a 27,3% de la población en el primer semestre de este año, desde 25,7% en el segundo semestre del 2017, dijo el ente oficial de estadísticas, Indec.

En ese sentido, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos informó que 4,9% de la población se encontraba en situación de indigencia en ese periodo, comparado con 4,8% en el segundo semestre del 2017. (Con información de Reuters)

Las Leliq fijarán meta monetaria; sus tasas fluctuarán diariamente

Tras el anuncio de que la base monetaria dejará de crecer nominalmente entre octubre y junio, el nuevo titular del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Guido Sandleris, afirmó que las Letras de Liquidez (Leliq) serán la herramienta para llegar a ese objetivo. “La meta monetaria será implementada mediante operaciones diarias de Leliq con los bancos”, explicó la autoridad monetaria en un comunicado.

Sandleris destacó el miércoles que continúa vigente el principio rector del desarme de Lebac, según el cual el BCRA debe hacer operaciones exclusivamente con los bancos y no de manera directa con el público. Las Leliq fueron elegidas precisamente porque son pasivos del BCRA exclusivos para entidades financieras.

Las Leliq son letras del BCRA a siete días a las que sólo pueden acceder los bancos. En una palabra: deuda del BCRA con entidades financieras. Fueron lanzadas el 11 de enero de este año por el entonces presidente del organismo, Federico Sturzenegger. La idea era ofrecer a las entidades bancarias una forma de manejar sus necesidades de pesos de corto plazo mediante un instrumento con mercado secundario (que se puede comprar y vender diariamente).

De esta manera, trataban de darle a las entidades una alternativa diferente de las Lebac, cuyo stock ya superaba el billón de pesos y empezaba a preocupar a Sturzengger. Pese a cierto entusiasmo inicial, los bancos dejaron pronto de invertir en Leliq porque las Lebac tenían una tasa más atractiva y mucha liquidez.

Cuando Luis Caputo llegó al BCRA, impulsó la desaparición definitiva de las Lebac y convirtió a la tasa de Leliq en la referencia de la política monetaria. Primero fijó el rendimiento en 40%, luego lo llevó a 45% y finalmente, como respuesta a la escalada del dólar hacia fin de agosto, lo aumentó a 60 por ciento. La nueva conducción del BCRA informó que desaparece la tasa de referencia.