(Sin fines de lucro)

lunes, 22 de octubre de 2018

Economía china se desaceleró en el tercer trimestre

El crecimiento económico chino se desaceleró en el tercer trimestre y registró su menor expansión en nueve años, en momentos en que se intensifica la guerra comercial con Estados Unidos y se estanca la inversión.
Señal inequívoca de una coyuntura sombría, el Producto Interior Bruto (PIB) de la segunda economía mundial creció sólo 6,5% en el periodo julio-septiembre, anunció el viernes la Oficina Nacional de Estadísticas (BNS, por su sigla en inglés).

El dato coincide con el nivel promedio anticipado por un grupo de analistas y supone un freno del crecimiento que había resistido en los dos primeros trimestres (6,8 y 6,7%, respectivamente), aunque se mantiene todavía dentro del objetivo oficial del gobierno de “alrededor de 6,5%” anual.

Se trata de la expansión más débil registrada en el gigante asiático desde el primer trimestre del 2009, cuando la crisis financiera golpeó los mercados mundiales.

China “está confrontado a un entorno sumamente complejo en el extranjero y a esfuerzos drásticos de reforma”, reconoció el portavoz del BNS, Mao Shengyong.

La actividad china padece los efectos de la guerra comercial que libran Pekín y Washington. La administración Trump impone desde julio aranceles punitivos a las mercancías chinas por valor de 250,000 millones de dólares anuales, en particular coches, maquinaria y electrodomésticos.

Las exportaciones, sin embargo, siguen siendo uno de los motores económicos del país.

Dificultades para la industria
Preocupado por contener el alza del endeudamiento, el gobierno endureció las condiciones del crédito, arremetiendo contra la “banca en la sombra” no regulada e instando a las colectividades locales a restringir el gasto público y la inversión.

Eso penaliza a las grandes obras de infraestructura, pero también al sector inmobiliario —pilares del PIB chino— y complica el financiamiento de las empresas.

Así, las inversiones en capital fijo, barómetro del gasto en infraestructuras, siguen estancadas.

Registraron un ligero e inesperado repunte, a 5,4% en los tres primeros trimestres del año, después de un aumento de 5,3% en el periodo enero-agosto, pero continúan cerca del nivel de progresión más bajo jamás registrado.

“Se puede dudar de que este rebote sea suficiente para impedir que la economía se ralentice todavía más en los próximos trimestres”, advirtió el analista Julian Evans-Pritchard, de Capital Economics.

Otros datos estadísticos publicados simultáneamente no auguran tampoco una mejoría.

La producción industrial volvió a debilitarse en septiembre, a 5,8% anual, menos que 6% anticipado por los expertos.

“La guerra comercial no mermó las exportaciones chinas durante el tercer trimestre”, que se mantuvieron a flote porque las empresas aceleraron sus entregas antes de los aranceles estadounidenses y aprovechando una depreciación del yuan, “pero el sector manufacturero se ensombreció” y “la tendencia debería agravarse en el cuarto trimestre”, observó Betty Wang, analista de ANZ.

El único dato positivo es que las ventas minoristas, reflejo del consumo, siguen siendo fuertes, con una aceleración sorpresa hasta 9,2% interanual en septiembre, 2 décimas más que en agosto.

Incógnitas
Minada por las tensiones comerciales, la confianza de los inversores se tambalea: la bolsa de Shanghai perdió cerca de un tercio de su valor desde enero, mientras que el yuan cedió 9% ante el dólar.

Tres dirigentes chinos, entre ellos el gobernador del banco central (PBOC, por su sigla en inglés), trataron el viernes de tranquilizar, tildando de “anormales” los recientes disgustos de la bolsa, pero muchos analistas creen que se necesitarán más que palabras para revitalizar la economía.

“Hay que esperarse a una escalada de las tensiones estadounidenses en el 2019, aunque ésta se verá atenuada probablemente por ajustes del yuan y políticas monetarias y presupuestarias más activas” para respaldar la actividad, señaló Zhu Haibin, economista de JP Morgan.

El banco central ya bajó varias veces este año la tasa de reservas obligatorias de los bancos para permitirles prestar más.