(Sin fines de lucro)

viernes, 7 de diciembre de 2018

Hacienda apunta a racionalizar el gasto y maximizar los beneficios sociales

En el marco de una nueva estructura presupuestaria, es necesario apuntar a la racionalidad del gasto, a la maximización de los beneficios sociales y la obtención de logros con mínimo desperdicio de los recursos, afirmó el viceministro de Administración Financiera, Óscar Llamosas, en la apertura del segundo día del Seminario “Camino hacia un gasto público más eficiente”, que tiene lugar en el Granados Park Hotel.

Mencionó que desde el Ministerio de Hacienda, con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Unión Europea (UE), proponen un instrumento que guiará metodológicamente para construir programas presupuestarios que den respuestas a las necesidades de la población.

Asimismo, manifestó que en muchas ocasiones se enfrentan con restricciones que limitan la capacidad y efectividad del gasto público, lo que repercute en los bienes y servicios que recibe el ciudadano. “Y es ahí donde la calidad del gasto juega un papel fundamental entendida no solo como uso de los recursos, sino como elemento redistributivo y facilitador de las políticas públicas”, señaló. 

En otro momento, refirió que sin dudas una buena estructura presupuestaria no es solo un componente fundamental en la asignación eficiente de los recursos del Estado y una condición vital de la gestión pública moderna, sino que constituye un tema de alta prioridad y relevancia política para nuestro país. Expresó que debemos avanzar hacia una nueva gestión pública, una visión para resultados donde se apunte a lograr un impacto positivo de la intervención del Estado en la vida de cada ciudadano, donde ellos deben ser el centro de las políticas públicas.

Recordó que el sistema actual ha servido por mucho tiempo para los requerimientos que en su momento han sido demandados, sin embargo, esto fue cambiando en razón de un aprendizaje constante que ha brindado la práctica, pero por sobre todo las demandas ciudadanas.

Agregó que es preciso tener una mirada con perspectiva de saber a dónde nos dirigimos, a qué resultados buscamos llegar y en base a ello diseñar programas alineados a objetivos tangibles. Metas que muestren el camino, que permitan generar cambios sustanciales en el bienestar del ciudadano considerando todos los factores que influyen sobre el mismo.