(Sin fines de lucro)

jueves, 21 de febrero de 2019

La deuda estadounidense alcanzó 22 billones de dólares

La deuda estadounidense alcanzó 22 billones de dólares, una cantidad superior al Producto Interno Bruto (PIB) del país, un récord histórico que, bajo la presidencia de Donald Trump, apenas preocupa a los republicanos.

Cuando el mandatario llegó a la Casa Blanca, esa cifra, suma de los déficits crónicos y de los intereses de la deuda, se situaba en 19,95 billones de dólares, igualando el PIB estadounidense por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial.

Las rebajas fiscales de la administración Trump, sobre todo para las empresas, y el aumento de los gastos, especialmente en el armamento, aumentaron esa carga.

“Tenía que volver a poner orden en el ejército antes de preocuparme por los 22 billones de deuda”, dijo recientemente el presidente.

Su gobierno afirma que las rebajas fiscales, que ahondarán el déficit en 1,5 billones de dólares en 10 años, según previsiones, se financiarán por sí solas al impulsar el crecimiento y, por tanto, los ingresos.

Nadie protesta
El déficit presupuestario aumentó 17% hasta 779.000 millones de dólares el año pasado, el peor resultado desde el 2012. Según la oficina de presupuesto del Congreso, se incrementará aún más este año, hasta 900.000 millones de dólares.

Tras cuatro años de superávit presupuestario bajo el gobierno del demócrata Bill Clinton, la guerra en Irak, con el republicano George W. Bush en la Casa Blanca, volvió a situar las finanzas federales en números rojos.

Con el demócrata Barack Obama, la crisis financiera del 2008 exigió una fuerte inversión del Estado. Las cuentas quedaron deterioradas de forma duradera, provocando el nacimiento del Tea Party, una corriente política que ayudó a llevar a Trump al poder.

Con el repunte económico y el pulso en el Congreso sobre la reducción de los gastos públicos, los últimos años de la presidencia de Obama coincidieron con una reducción del déficit.

Cuando éste volvió a crecer con Donald Trump, nadie dijo nada, ni siquiera los republicanos, antaño tan escrupulosos con el control del gasto público.

Trayectoria insostenible
Pero son sobre todo el envejecimiento de la población y el aumento de los gastos de salud y de las jubilaciones los que, de forma estructural, sumen al presupuesto federal en un déficit crónico.

Sin querer inmiscuirse en la política presupuestaria, el presidente de la Reserva Federal estadounidense, Jerome Powell, recuerda de vez en cuando que se sabe “que el presupuesto de la administración estadounidense sigue una trayectoria insostenible y que habrá que trabajar para remediarlo”.

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