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martes, 21 de mayo de 2019

Economías de Latinoamérica perdieron impulso en el primer trimestre, según Itaú

El crecimiento permanece débil en toda la región y los indicadores de alta frecuencia sugieren que muchas economías perdieron impulso en el primer trimestre de este año.
Tanto en Brasil como en México, las dos mayores economías de América Latina, el PIB se habría contraído 0,2% intertrimestral al cierre de marzo, según el informe mensual que publica Itaú.

En Chile, Colombia y Perú, el proxy mensual del PIB es consistente con un crecimiento por debajo del potencial en el 1T19, lo que representa para Chile y Perú una desaceleración respecto al trimestre anterior. Finalmente, los datos en Argentina sugieren una frágil estabilización en el margen luego de una profunda recesión en 2018.

Por supuesto, los factores idiosincrásicos están frenando la expansión económica en muchos países de la región. En Brasil, la perspectiva fiscal requiere la difícil reforma (políticamente hablando) del sistema de pensiones.

Las dudas sobre el resultado de las elecciones presidenciales de este año en Argentina son un obstáculo importante para el crecimiento de la nación, también considerando su efecto sobre las condiciones financieras.

En Colombia, la perspectiva fiscal hace posible que haya nuevos recortes en la calificación soberana y podría estar contribuyendo a la debilidad económica. Pero el hecho de que incluso las economías que no exhiben grandes desequilibrios o riesgos políticos significativos a corto plazo, como Chile y Perú, se enfrentan a una moderación del crecimiento, sugiere que el entorno de crecimiento mundial estaría detrás de la debilidad económica generalizada en la región.

Considerando la escalada del conflicto comercial entre China y los EUA, Itaú redujo sus previsiones de crecimiento en Chile, Colombia y Perú. En este escenario, las alzas de las tasas de interés son improbables y algunos bancos centrales podrían ofrecer en breve una flexibilización de la política monetaria. El débil crecimiento, unido a monedas más estables (en relación a los últimos años) mantiene la inflación baja (o más baja) en la mayoría de los países de la región.

En Brasil, se proyecta un espacio para un ciclo de flexibilización de 100 puntos básicos a partir de septiembre, una vez que haya más claridad en relación a la aprobación de la reforma de las pensiones presentada al Congreso.

Por otra parte, en México, donde la inflación permanece elevada y la política monetaria es estricta, se espera el inicio de un ciclo de flexibilización en el cuarto trimestre de este año, ya que la inflación se mueve hacia dentro del intervalo de la meta de 3% y los riesgos para su trayectoria futura se disipan.

En otro orden de ideas, en Chile, Colombia y Perú, la política monetaria es expansiva y los bancos centrales están indicando que no hay prisa por retirar los estímulos. Ya no se prevén alzas de las tasas de interés este año en Chile y Perú.

En Argentina, el banco central tiene como meta una base monetaria estable, por lo que las tasas de interés continuarán siendo impulsadas por los efectos de la incertidumbre política y la inflación en la demanda de dinero.

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