(Sin fines de lucro)

lunes, 5 de agosto de 2019

El aumento del desempleo debe merecer atención del Gobierno.

Las estadísticas nacionales muestran algunos problemas graves en el ámbito laboral. Un reciente informe revela un aumento del desempleo durante el último año, a lo que se agregan la persistencia de altos niveles de informalidad y los bajos ingresos. 



A pesar de que el trabajo es la principal fuente de ingresos y de seguridad económica de las familias, las condiciones en el Paraguay son malas y pareciera que tienden a empeorar. Las autoridades con competencia en este sector deben intervenir con urgencia, aportando medidas concretas para que este derecho fundamental para las personas y el país esté debidamente garantizado.

El último informe de la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos (Dgeec) muestra un aumento del desempleo entre el segundo trimestre de 2018 y el segundo trimestre de 2019, pasando de 5,7% a 7,2%. De esta manera, el número de personas desempleadas asciende a más de 250.000. Si bien esta tasa está dentro de los niveles esperados en casi cualquier sociedad, debería preocupar la tendencia creciente y su conjunción con otros indicadores de empleo.


Otro reporte realizado para el mismo periodo (segundo trimestre 2019) revela que la cantidad de personas que trabajan de manera informal llega a aproximadamente 1.600.000. Así, son 1.850.000 personas de 15 años o más que se encuentran sin empleo o trabajan, pero no cuentan con las condiciones adecuadas para garantizar calidad de vida, no solo durante su trayectoria laboral, sino también en el retiro al llegar a la edad adulta.

La situación se agrava al analizar los bajos niveles de ingresos. Alrededor del 70% de los trabajadores no logran tener ingresos equivalentes a un salario mínimo, lo que significa una alta probabilidad de que sus familias no cuenten con los recursos necesarios para vivir una vida digna. Las mujeres y jóvenes sienten particularmente estos problemas. Casi cualquier indicador empeora en estos dos grupos. En el caso de las primeras, un tercio de los hogares en Paraguay tienen como jefa a una mujer, con lo cual se puede asumir que las deficiencias del mercado laboral impactan de manera directa en el bienestar de las familias paraguayas.

Por otro lado, permanentemente se hace alusión a las oportunidades que tiene el país por el bono demográfico. Sin embargo, si estos jóvenes hoy no consiguen un trabajo de calidad y lo que el país les ofrece es un futuro en situación de pobreza y vulnerabilidad, el dividendo demográfico es un discurso vacío. La ausencia de empleo y la baja calidad del existente limitan la reducción de la pobreza y las desigualdades. La alta prevalencia de estos dos fenómenos, a su vez, obstaculiza la sostenibilidad del crecimiento económico en el largo plazo y las posibilidades del desarrollo.

El Estado paraguayo cuenta con numerosas instituciones públicas y recursos que pueden intervenir en este caso: Agricultura y Ganadería, Industria y Comercio, Trabajo, Empleo y Seguridad Social, Servicio Nacional de Promoción Profesional, Sistema Nacional de Formación Laboral, Instituto de Previsión Social, entre muchas otras.

Todos estos organismos deben cumplir los objetivos para los que fueron creados. Las políticas públicas existentes deben ser capaces de mejorar los indicadores laborales en el corto plazo y plantearse cambios sustanciales a largo plazo. De otra manera se pondrá en riesgo no solo a las familias, sino sobre todo la posibilidad de un repunte del crecimiento y de su sostenibilidad en el tiempo.

Dada la relevancia que tiene el trabajo no solo para conseguir un ingreso sino sobre todo porque dignifica al ser humano y le proporciona autonomía, los datos estadísticos deben ser debidamente analizados por las autoridades que tienen responsabilidad en las condiciones laborales e implementar las políticas necesarias con eficiencia, eficacia y equidad para enfrentar los problemas señalados.


Fuente Ultima Hora.

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