(Sin fines de lucro)

martes, 20 de agosto de 2019

Gobierno debe mejorar la gestión de la política económica para superar la pobreza

La revista Economía y Sociedad Nº 64 del Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (CADEP) realizó un análisis del primer año de gestión del Gobierno de Mario Abdo Benítez. Los datos que se utilizaron fueron los recabados por la Dirección General de Estadísticas, Encuestas y Censos (DGEEC).

En ese sentido, el material revela que en el periodo 2008-2013 aumentó la cobertura del seguro médico y se mantuvo estable el acceso a la salud medido por el número de consultas, pero en 2018 ambos indicadores se deterioraron.

Los indicadores de empleo mejoraron levemente desde 2008, dando lugar a mejoras en los ingresos laborales, lo que también permitió una importante reducción de pobreza, según explica en su análisis Verónica Serafini.

De igual manera, la reducción del ingreso laboral entre 2013 y 2018 impactó de manera directa en la capacidad de reducir la pobreza, ya que la disminución de la misma fue de solo 4 puntos porcentuales en ese período frente a una caída de casi 15 puntos en el tramo anterior de 2008 a 2013.

La gestión del actual Gobierno comenzó con umbrales sumamente bajos, tanto en las condiciones objetivas medidas por los indicadores de cobertura como de la percepción ciudadana, lo que hubiera permitido generar resultados auspiciosos con relativamente poco esfuerzo y pocos recursos.

Teniendo en cuenta que el aumento de la inversión social permitió mejorar la oferta pública en los últimos años, cualquier deterioro de la cobertura no se debería a la falta de financiamiento sino, más bien, al desorden administrativo o a problemas de diseño de las políticas.

Cabe mencionar que, a un año del inicio de la gestión de este Gobierno, todavía no hay datos para evaluar las coberturas, pero se hubiera esperado algún avance en las reformas pendientes para mejorar la calidad. Se sabe muy poco de la reforma denominada “transformación educativa”.

En materia de salud, el discurso oficial se centró en la instalación de más Unidades de Salud de la Familia, por lo que habría que esperar un énfasis en la atención primaria, pilar fundamental de la política de salud teniendo en cuenta nuestro perfil epidemiológico y el bajo nivel de exigencia de recursos adicionales que esta estrategia requiere.

El mayor avance del Gobierno se dio en la discusión de un sistema de protección social, con un documento y una institucionalidad dedicada a su coordinación. No obstante, queda por saber de qué manera se incorporarán aquí la lucha contra la pobreza y la expansión de la seguridad social. 

Pero más allá del diseño y la puesta en papeles de las estrategias, no se tiene información sobre el financiamiento, de nada sirven las políticas sin recursos. No hay gestión eficiente si los recursos van por un lado y el diseño de las políticas por otro.

Donde menos cambios se ve es en la gestión de la política económica, ya que ni con crecimiento alto se pudieron generar condiciones fiscales, con la recaudación de impuestos para financiar el desarrollo; y laborales, trabajo e ingreso para que las familias superen la pobreza para sostener un desempeño óptimo a largo plazo. La baja e inequitativa presión tributaria y el consecuente bajo nivel de inversión social son los mejores indicadores de esta situación.

Los datos disponibles de los niveles de empleo, ingresos y pobreza ya están dando signos negativos este año, mientras que si no se revierte esta situación y no mejora el panorama en los próximos meses, 2019 será otro año perdido. En realidad, para la gente serán seis años perdidos y, si el Presupuesto General de la Nación (PGN) 2020 no acompaña las reformas necesarias, los años perdidos serán siete.

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