(Sin fines de lucro)

viernes, 6 de septiembre de 2019

“El Tratado de Itaipú es muy antiguo y debe ser adecuado al derecho de aguas”.

María Antonia Gwynn (39) se convirtió en una de las consejeras más jóvenes de la historia de Itaipú. Indicó que el Tratado es antiguo y necesita ser actualizado para que ambas partes logren más beneficios.
La flamante integrante del Consejo de Administración, lado paraguayo, es egresada en Derecho por la Universidad Nacional de Asunción (UNA), con una maestría en Oxford y un doctorado (PhD) en la Universidad Wuppertal, Alemania. Su tesis doctoral versó sobre los tratados bilaterales de Sudamérica y este año publicó un libro en el que estudia el caso del Tratado de Itaipú en la adaptación de los acuerdos sobre el uso de las aguas para el desarrollo, en el derecho internacional. La especialista sostiene que, tras la firma del instrumento, se redactaron nuevas legislaciones a nivel mundial, que incluso podrían mejorar el pago en concepto de royalties y cesión de energía, por lo que amerita una actualización.


–¿Qué representa para usted el desafío de Itaipú?

–Itaipú es sin duda una causa de interés nacional. El Consejo de Administración es un órgano normativo, deliberante y de decisión de la entidad binacional, compuesto por 12 miembros de ambos países. En este aspecto, el desafío será obtener el consenso general para lograr siempre el bienestar de todos. Además, se acerca el momento de renegociar del Tratado y el desafío para los que estarán encargados de asumir esa renegociación será el de tener que considerar muchos temas cruciales y adaptar las disposiciones que sean necesarias para obtener mayores beneficios.

–¿Cómo analiza el desempeño de la binacional en casi 50 años?

–Itaipú fue sin dudas el resultado de un proyecto que dio muchos beneficios al Paraguay. Hoy la entidad tiene la mayor producción de energía limpia y renovable del mundo. Mientras que otros países no logran obtener fuentes de energía renovables en las cantidades necesarias para satisfacer sus demandas, y en algunos casos sus únicas alternativas son fuentes de energías que dañan al ambiente, nosotros contamos con esta impresionante fuente de energía limpia y renovable, que debemos aprovecharla.

–¿Cuáles son las principales conclusiones de su investigación?

–Las principales conclusiones de la investigación que he realizado se han publicado en un libro de mi autoría. Pero para responder la pregunta en forma sucinta, la principal conclusión es que el Tratado de 1973, naturalmente muy antiguo, hoy debería ser adaptado y adecuado a los avances del derecho internacional de aguas, el derecho internacional ambiental y hasta el derecho de cambio climático, aprovechando y utilizando el potencial energético. Hay que continuar con el desarrollo sostenible a través del uso y explotación del recurso natural, el río Paraná, satisfacer las necesidades de hoy y asegurar el de las generaciones futuras. Ello necesariamente significará mayor bienestar para los Estados partes del Tratado, así como también para los países de la región, y en general para toda la comunidad internacional.

–¿Considera que el Tratado fue justo para Paraguay?

–El Tratado de Itaipú es un tratado que contempla derechos y obligaciones que son totalmente recíprocas para las partes.

–¿Cuáles son los puntos que se deberían modificar en el Tratado, según las legislaciones internacionales?

–Una de las legislaciones internacionales muy relevante y que puede aplicarse a diversos puntos del Tratado es la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho de los Usos de los Cursos de Aguas Internacionales para Fines Distintos de la Navegación. Esta convención se realizó en 1997, muy posterior al Tratado de Itaipú. La misma contempla claras normas que todo Estado debe cumplir al usar o explotar, de cualquier manera, sus ríos internacionales. El Estado paraguayo ha firmado la Convención en el año 1998, pero no la ha ratificado aún.

–Algunos sectores incluso hablan de anular el Tratado y hacer un nuevo documento, ¿qué opina?

–A mi parecer, no sería lo correcto. Estoy en desacuerdo con ello, porque involucraría poner en riesgo la responsabilidad internacional de nuestro país. De ser así, se crearía un gran perjuicio para todo el pueblo paraguayo.

–¿Es posible lograr la venta de energía a terceros países? ¿Conoce de ejemplos en el mundo?

–En este momento, para nosotros, el Tratado no lo permite. En otros países la mayoría de los productores de energía ponen en venta y exportan su energía a terceros. Este es el caso de Centroamérica, que cuenta con un sistema de interconexión avanzado; otros ejemplos son Rusia, México, muchos países de Europa, y en la región otro ejemplo es el Uruguay.

–¿Con qué actitud y elementos se deberían encarar las negociaciones del 2023 con Brasil?

–A mi criterio, debería ser con actitud patriótica, con honestidad, buena comunicación, mucha preparación, empeño y dedicación.

–¿El aspecto legal puede ser nuestra mejor herramienta?

–Por supuesto. Toda negociación tiene un proceso, y todo argumento propuesto tiene que tener un sustento de legitimidad, las mismas deben estar conformes con las normas establecidas en el derecho internacional.


Hay que continuar con el desarrollo sostenible a través del uso y explotación del recurso natural, el río Paraná, satisfacer las necesidades de hoy y asegurar el de las generaciones futuras.


Ficha personal
Nombre: María Antonia Gwynn Ramírez.
Lugar y fecha de nacimiento: Asunción, 8 de agosto de 1980.
Estado civil: Casada.
Formación académica: Abogada por la UNA (2004), magister juris por la Universidad de Oxford (2008) y PhD por la Universidad de Wuppertal (2015).
Libro: Adapting Watercourses Agreements to Developments in International Law: The case of Itaipu Treaty (2019).

Fuente Ultima Hora.

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