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sábado, 7 de septiembre de 2019

Riesgo de resaca en el inmobiliario chino.

HONG KONG (Reuters Breakingviews) - (El autor es columnista de Reuters Breakingviews. Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad exclusiva de su autor)
El sector inmobiliario de China corre el riesgo de sufrir una dura resaca. La economía se está enfriando, la guerra comercial se agudiza y, sin embargo, Pekín sigue negándose a estimular al mercado inmobiliario.
Aplicar medidas de reactivación sin tocar un sector que alimenta alrededor del 15% del PIB no será fácil. El hecho de que las autoridades lo estén intentando sugiere que el Gobierno está dispuesto a soportar un dolor sin precedentes para mantener bajos los precios de las viviendas.
La perspectiva de que Pekín flexibilice las restricciones de compra de viviendas para favorecer el crecimiento ha está en la mente de los inversores durante meses.
Durante una crisis de crecimiento a principios de este año y a finales de 2018, parecía probable, lo que llevó a varios gobiernos locales a flexibilizar silenciosamente las medidas.
Luego, después de un fuerte crecimiento en el primer trimestre, una declaración de una reunión del Politburó insertó un eslogan repetido con frecuencia que decía que "las casas son para vivir, no para especular", y que no era inminente la aprobación de medidas de reactivación.
A finales de julio, otra reunión del Politburó prometió no utilizar la vivienda como una herramienta de estímulo a corto plazo, a pesar de que los bienes inmobiliarios chinos apuntalan la demanda de todo tipo de bienes, desde cemento hasta vidrio, pasando por inodoros y muebles, por no hablar de los préstamos.
Los líderes pueden ser reacios a dejar que la vivienda se dispare porque los precios de las viviendas se han disociado de la evolución del resto de la economía.
El crecimiento del PIB se redujo al 6,2% en el segundo trimestre de este año, en comparación con el 6,7% registrado en el mismo período de 2018. Sin embargo, los precios medios de las viviendas nuevas siguen subiendo a un ritmo de alrededor del 10% interanual, a pesar de que las ventas de viviendas se han mantenido estables.
En caso de que China reduzca las restricciones de compra, es casi seguro que los precios subirán, lo que podría provocar una burbuja. Algunos analistas también temen que el aumento de las cuotas de las hipotecas terminen desplazando a otras compras, como las de automóviles.
Algunos promotores ya están mostrando señales de contracción. China Evergrande Group, por ejemplo, informó el miércoles que su beneficio neto del primer semestre cayó casi a la mitad en comparación con el mismo periodo de 2018.
Las ventas de suelo representaron el 28% de sus ingresos fiscales totales en 2018, destaca Moody's Investors Service. Disminuyeron casi un 10% en el primer trimestre, justo cuando los ingresos están siendo erosionados por recortes de impuestos destinados a activar la actividad empresarial.
Esto, a su vez, podría debilitar la capacidad presupuestaria para introducir medidas de estímulo y para saldar casi 20 billones de yuanes de deuda reconocida. Es un riesgo que Pekín parece dispuesto a correr.
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