Las 3 mayores petroleras para conservar cuando suben los mercados de petróleo

Como el conflicto entre Estados Unidos e Irán, uno de los principales productores de petróleo del mundo, sigue siendo una posibilidad, las reservas de petróleo están finalmente empezando a parecer atractivas de nuevo. Los precios del petróleo se han disparado esta semana ante los temores de que un conflicto grave entre ambas potencias interrumpiría los suministros de petróleo de Oriente Próximo, provocando una inflación de precios.

El petróleo amplió su espectacular subida por encima de 70 dólares por barril el lunes para después frenar parte de las ganancias al continuar sucediéndose las consecuencias del asesinato por parte de Estados Unidos de uno de los generales más poderosos de la República Islámica. El Departamento de Estado de Estados Unidos advirtió de un "mayor riesgo" de ataques con misiles cerca de bases militares e instalaciones energéticas de Arabia Saudí.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha reiterado su amenaza de nuevos ataques si Irán toma represalias. La última vez que el crudo registró niveles tan altos fue cuando las instalaciones de producción saudís fueron atacadas en septiembre, eliminando alrededor del 5% de la producción mundial.

Como hemos señalado antes, invertir en unas pocas acciones petroleras de gran capitalización debería ser parte de la estrategia a largo plazo de los inversores para beneficiarse de escenarios como el actual. Esa estrategia no atrajo mucho a los inversores el año pasado, cuando las grandes acciones energéticas de Estados Unidos rindieron por debajo de la media del mercado.

El ETF Energy Select Sector SPDR ETF (NYSE:XLE), que incluye acciones de empresas energéticas estadounidenses de gran capitalización, apenas registraron variaciones el año pasado, a pesar de que el S&P 500 subió más de un 25%. Pero invertir en acciones de petróleo es una apuesta a largo plazo.

XLE Weekly Prices

Para los inversores en acciones petroleras, la opción a escoger sigue siendo muy simple independientemente de la reciente subida de los precios del petróleo: comprar acciones de empresas que muestran una buena disciplina financiera, que tienen la capacidad de generar flujos de efectivo saludables tanto en los buenos como en los malos momentos y que pagan mayores dividendos.

Este enfoque tiene aún más sentido dado el drástico cambio en la dinámica de los mercados energéticos. Oriente Próximo, por ejemplo, está perdiendo su estatus como el mayor productor de petróleo. La revolución del petróleo de esquisto ha convertido a Estados Unidos en el mayor productor mundial de petróleo y gas natural.
Interrupciones del suministro de petróleo

Estados Unidos se convirtió en 2019 en un exportador neto de crudo durante el primer mes completo en al menos 70 años. La producción ascendió en 12,9 millones de barriles al día a finales de noviembre, más que Irak, Irán, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos juntos, según Bloomberg.

Si la actual hostilidad empeora, hay muchas posibilidades de que el petróleo alcance un rango mucho más alto que el previsto por los analistas el año pasado. Esto abriría muchas oportunidades a corto plazo para que los inversores ganaran dinero, especialmente en los perforadores cuyos balances están en peligro y que necesitan que los precios suban mucho hasta encontrar un punto de equilibrio.

Pero no encontramos ese enfoque a corto plazo muy atractivo, especialmente porque varios analistas de primer nivel son escépticos sobre un repunte sostenido de los precios del petróleo. El coste del oro negro podría descender en las próximas semanas si no se produce una interrupción importante del suministro como resultado del conflicto entre Estados Unidos e Irán, han dicho los analistas de Goldman Sachs (NYSE:GS) en una nota, añadiendo que hay pocas pruebas de una aceleración del crecimiento global que pudiera respaldar una subida de los precios.

En nuestra opinión, comprar acciones de productores de energía integrados que paguen dividendos, como Chevron Corp (NYSE:CVX), es una manera mucho mejor de operar con el fortalecimiento del petróleo. Las acciones de Chevron fueron las de mejor rendimiento entre las grandes petroleras en 2019 tras elevar su programa de recompra de acciones un 25% y su dividendo un 6%. El director ejecutivo, Mike Wirth, se está ciñendo a una estrategia en la que no está dispuesto a gastar mucho y en vez de eso se está centrando más en devolver capital a los inversores. Con un rendimiento anual por dividendo del 4%, el productor paga trimestralmente 1,19 dólares por acción.

Para aquéllos con un interés ligeramente mayor en correr riesgos y obtener un rendimiento de dividendo de hasta un 6%, Royal Dutch Shell (LON:RDSb) (NYSE:RDSa) es la mejor opción. El gigante energético ha estado a la cabeza del sector durante la transición de la producción de petróleo a la de gas natural y electricidad con menos carbono. También está llevando a cabo un plan de recompra de acciones de 25.000 millones de dólares, que podría mantener sus acciones bien respaldadas. El productor paga 0,42 dólares por acción trimestralmente.

El BP PLC (NYSE:LON:BP), con sede en Londres, es otro nombre sólido cuando se trata de obtener mayores dividendos. Su rendimiento actual es del 6,45%, lo que traduce en un pago trimestral de 0,615 dólares por acción. Ese desembolso ha aumentado sólo un 5% desde 2014, lo que señala las limitaciones de efectivo a las que este gigante petrolero se ha enfrentado desde entonces.

Una de las principales razones por las que BP sigue hambriento de dinero en efectivo es el vertido de petróleo del Deepwater Horizon en 2010 en el Golfo de México. La compañía sigue pagando por ese desastre y lo seguirá haciendo durante unos años más. Pero si los precios del petróleo siguen subiendo, el gigante energético se encontrará en una posición de efectivo más robusta de lo previsto anteriormente.
En conclusión

Invertir en acciones energéticas globales fiables que ofrezcan mayores rendimientos y flujos de efectivo estables es una estrategia mucho mejor que comprar acciones volátiles de petróleo cuyo destino está estrechamente ligado al rumbo a corto plazo de los mercados petroleros.

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