Villa Azul. Sigue el testeo casa por casa en el barrio.Con una marcha atrás en la apertura de diversos comercios y el cierre de varias estaciones de tren en Buenos Aires, por el aumento de casos de coronavirus, Argentina se adentra en una nueva extensión de su cuarentena, que durará hasta el 7 de junio y que centra la mirada en el crecimiento de contagios en los barrios más pobres de la ciudad y su populoso cinturón urbano.
Al terminar esta etapa, que será mucho menos rígida en las provincias que ya no registran contagios, el país habrá cumplido 80 días de aislamiento social, decretado el 20 de marzo.

Desde el 3 de marzo, cuando se detectó el primer caso, y según los datos oficiales, Argentina ha registrado 13.228 personas con Covid-19, de las que 490 fallecieron y 4.167 se han recuperado, pero ha sido en la última semana cuando la curva de contagios ha comenzado a acelerarse.

EL GRAN BUENOS AIRES. Sin duda, el área metropolitana de Buenos Aires, que integra la capital y los 40 municipios de la provincia bonaerense que la rodean y donde viven unos 13 millones de personas, es la más afectada, con una rápida propagación en los barrios populares –villas miseria–, donde a la pobreza se suman las condiciones de insalubridad y hacinamiento.

“Lo primero que debe enseñarnos la pandemia es que vivimos en un país injusto, y que ahora nadie tiene excusa de decir ‘no me di cuenta’, porque todos lo hemos visto”, aseveró ayer el presidente de la República, Alberto Fernández. El mandatario, que llegó al poder en diciembre pasado, se refirió en especial a Villa Azul, un barrio pobre ubicado en los municipios bonaerenses de Quilmes y Avellaneda, que ha quedado aislado por un cordón policial después de detectarse gran número de contagios. Solo desde el viernes, mediante una serie de operativos casa por casa, se han detectado en Villa Azul, que tiene unos 4.000 habitantes, 145 positivos. EFE

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