Análisis 360 de los mercados

Tengo una idea. Predicar al mercado en el Paraguay es una actividad de alto riesgo. Si uno señala los sesgos mercadológicos, los que no entienden mucho de mercados le acusan a uno de comunista. Algunos de los que leyeron mi comentario de la semana anterior sobre ¨La (in) eficiencia de los mercados¨, dijeron que era el análisis típico de un marxista. Pero, repito: El comunismo no es ninguna amenaza para el Paraguay. El riesgo es que los principios del mercado puedan funcionar, porque muchos van a perder sus privilegios. 

Para acelerar este proceso, y para que nadie dude de mis convicciones librecambistas, hoy voy a explicar cómo funcionan los mercados en algunos países más desarrollados. En especial el mercado financiero, sus principios, sus relaciones y diferencias con el mercado de la economía real, y los segmentos de renta fija y renta variable. Además, los mercados de deuda, los mercados de inversión externa directa y los mercados de fusiones y adquisiciones de empresas. 

Voy a tomar como ejemplo al Brasil, como un estudio de caso pandémico, que lo conozco relativamente bien, por haber vivido muchos años en dicho país y por enseñar en sus universidades. 

Por la proximidad de los temas cruciales de Itaipú hasta el 2023, todo paraguayo debería conocer cómo afecta a los negocios del Brasil la actual recesión. Es el socio con el cual se debe negociar el futuro. 

Inversión versus Deuda

Antes de comenzar con el gigante de al lado, tengo una buena noticia sobre el mercado de IED, sobre lo que venimos predicando con Sergio Sapena Pastor, en varios artículos del diario 5días. Me refiero a la conveniencia de enfocarse en la Atracción de Inversión Externa Directa en la economía real (¡Estúpido!) versus la Deuda. Coincidiendo con nuestra postura, en países en vías de desarrollo, ahora el propio Banco Mundial afirma, por medio de un artículo, que la recuperación pandémica debe ser incentivada por el lado de la inversión externa directa y no por el lado de la deuda. Vamos por buen camino. 

La Versión Positiva del pasado es la que construye la Visión Optimista del futuro

El gran tema de los mercados en momentos de incertidumbre, como el actual, es el horizonte. Para construir sus estrategias, los mercados financieros miran el presente y especulan sobre el futuro. En contraposición, los mercados reales miran el pasado. Es por eso que suelo decir, coincidente con esta perspectiva, que el Paraguay tiene todas las de ganar en la economía pandémica. La mayor migración de capitales en la historia de la humanidad, de los activos financieros a los activos reales, de los ¨boomers¨ a los ¨millennials¨ y de oriente a occidente, es una gran oportunidad para el Paraguay. Porque en la economía real, la de los ciclos biológicos en el sector primario y secundario de los negocios, el Paraguay puede tener una Versión Positiva de su pasado. Y a partir de allí, puede construir una nueva visión optimista sobre el porvenir. Es la forma de salir del cautiverio pandémico, que parece que apagó todas las hipótesis sobre el futuro que se venían manejando, todas las estrategias, como actos de fe. 

La economía paraguaya ha crecido alrededor del 4 % en su PIB en los últimos 17 años. Eso es algo excepcional. En especial para la economía real, cuyos mercados se fundamentan, como se dijo más arriba, en el pasado. Por eso no hay por qué desesperarse. 

Las políticas monetarias y las políticas fiscales no funcionan en pandemia, porque el estado no tiene recursos suficientes para dar de comer a sus cautivos. Además, menos aún en momentos de asimetría de información, porque los banqueros y los políticos son ¨hombres de poca fe¨. ¿Por qué son hombres de poca fe? Porque ambos no confían en – ni conocen a – la economía real, y no analizan, ni creen en el pasado. Sólo piensan en ¨aquí y ahora¨, y en el futuro que a partir de allí puedan construir. Muy superficial. Ambos pertenecen al mundo de la economía especulativa, que obtiene sus ingresos y vive de una parte de lo producido que – sin generar mucho valor agregado – le sacan a los demás, los que generan riqueza. Intereses e impuestos. 

En cambio, los hombres productivos son hombres de fe, que, al caérseles sus estrategias con la recesión pandémica, crean nuevas estrategias como hipótesis sobre el futuro, recordando el pasado, creyendo que tal como les fue en los últimos años, podrán salir airosos en los próximos años. A pesar del escenario. A pesar, incluso, de la política. 

Recordando: Los mercados financieros miran sólo el futuro. Se basan en expectativas especulativas. Los creyentes de la economía financiera, fundamentan su apuesta en hechos subjetivos que especulan sobre el futuro. En contrapartida, los creyentes de la economía real, increíble, fundamentan su fe en hechos más objetivos, series empíricas del pasado: Crecimiento del PIB, baja inflación, devaluación controlada, agua, sol, guerra del Chaco, resiliencia a la dictadura, etc. La memoria de un pasado exitoso o sobreviviente es algo mucho más concreto. En eso se fundamenta la economía real. 

Es por eso que la lotería es más robusta que la especulación con papeles de renta variable (acciones), en el corto plazo, en un mercado nervioso de bolsas pandémicas, donde en 500 milisegundos un negociador de alta frecuencia compra y vende papeles en nombre de un fondo de inversiones. Competir como persona física contra personas jurídicas que usan la inteligencia artificial en el mercado de valores es una locura total. Seguimos.

En el día a día, si uno se limita a observar las noticias de los diarios, uno ve el presente y el pasado de apenas 24 horas (prensa) o de escasos 24 minutos (redes). Desde esta perspectiva, uno está dormido, no sabe nada de nada. Ni idea tiene de lo que ha venido pasando en los últimos 24 años. 

Basados en estos elementos superficiales, de horizontes de 24 horas o de 24 minutos de historia, los mercados financieros son ¨forward looking¨ – por lo que son intuitivos, miran sólo para el frente, pero en términos especulativos. Mientras que los mercados de economía real que miran el pasado, son más reflexivos. Son más consistentes. Sólo entonces son capaces de construir sus hipótesis sobre el futuro, como actos de fe. Estos son mercados de bienes y servicios tangibles, de generación real de riqueza, de PIB, donde el Paraguay tiene mucho para mostrar. La bolsa de valores depende de lo que uno cree que va a pasar en el futuro, es algo intuitivo. La siembra y la cosecha de la economía real dependen de lo que uno ya vivió como experiencia pasada, que, en el caso de la economía paraguaya, es auspiciosa. 

El mercado financiero del Brasil

Desde el inicio de la pandemia en marzo-2020, los mercados financieros se volatilizaron de una manera excepcional. Me estoy refiriendo a los mercados de capitales, con sus implicaciones en los mercados de cambios y de intereses, todos quedaron desajustados. Como ejemplo, el índice Bovespa, que cayó desde febrero de 118 mil puntos a 60 mil puntos en abril – colocando al Brasil como el país de mayor descenso de su mercado de valores, en el mundo entero. Esto significa una disminución de casi 50 %. Sin embargo, la recuperación está siendo tan rápida como su caída. Ya está llegando a 90 mil puntos, a pesar de que Brasil es uno de los peores países en el mundo, en contagios y decesos pandémicos, incluso con crisis política. La tasa de interés que era de 4,5% a fines del 2019, cayó por debajo de 3 % en la pandemia. 

El mercado de valores

¿Por qué la desconexión entre la crisis pandémica que empeora y el repunte de la bolsa? La explicación está en la tasa de interés. Ella se desploma, porque la recesión está acompañada de deflación. El PIB brasileño va a caer entre 8 % y 10 % y la relación deuda/PIB llegará al 100 %. 

Con baja inflación en Brasil, la tasa de interés también se desvanece y eso hace que el mercado de valores se reanime. La tasa de interés a la baja, en todo el mundo, hace que en los países desarrollados exista la percepción de que la recesión pandémica va a pasar más rápido de lo esperado. En Brasil, ellos siguen estas creencias. A pesar de lo que el escenario está mostrando. 

Se puede decir también que la bolsa tiene sectores ganadores y perdedores. La recuperación contiene el agregado de todas las empresas que están cotizando en la bolsa. Hay empresas en sectores como viajes, turismo, transportes, confecciones, entre otros, cuyas acciones cayeron casi 50 %. Pero hay sectores como alimentos y telecomunicaciones, sobre todo, que no sufrieron pérdidas en los precios a los cuales sus papeles se están negociando. Apenas cayeron 5% y ya se están recuperando. Estamos hablando de renta variable, acciones. 

El mercado brasileño tiende mucho al mercado norteamericano. Las empresas con mejor gobernanza corporativa son también las que menos cayeron. Son empresas que compiten con éxito en el mercado, y por lo general, no están en situación monopólica, y tienen directorios profesionales. 

Es importante resaltar que la inversión extranjera en la bolsa tampoco ha mermado en el Brasil, en parte por la conveniencia del tipo de cambio – tanto en renta fija, como son los bonos soberanos, como en la renta variable, los extranjeros que compran acciones de empresas. En el mercado de las empresas que emiten deuda en la bolsa, otro segmento del mercado financiero, lo que se observa en el Brasil es que existen inversores nacionales e internacionales, que, a pesar de la pandemia, siguen comprando papeles de deuda en la bolsa, y que no se retiraron del mercado abruptamente. Al contrario, se ven renegociaciones de tasas, de plazos, etcétera, lo que es una señal de confianza de los inversores en las empresas que emitieron deuda. 

Un ejemplo es Petrobras, que emite regularmente deuda, y que ahora vendió bonos por 3.300 millones de dólares en plena pandemia, en el exterior. Colocó todo, con plazos desde 10 a 30 años en todos sus papeles, a una tasa de alrededor del 6,9%, apenas dos puntos porcentuales por encima de la tasa de la deuda soberana del Paraguay. Muy poco, para ser la empresa emblemática del ¨Lava jato¨. Hay confianza a pesar de todo. Esto está mostrando que el inversor extranjero de renta fija, o bonos soberanos, está apostando en el Brasil del largo plazo (Petrobras). En cuanto al mercado de renta variable, existe miedo en el corto plazo. 

Otro mercado de renta variable, un pre-mercado financiero, el de fusiones y adquisiciones de empresas, algo que apenas comienza en el Paraguay, es un escenario dentro del mercado brasileño que continúa muy activo, en especial para el inversor extranjero. Eso es así porque el Brasil está barato, por la gran devaluación del ¨real¨ con respecto al dólar. 

No es anormal que los mercados de la economía real se deterioren muy rápidamente en el Brasil, por la recesión pandémica, mientras que los mercados financieros estén comenzando a funcionar relativamente bien. Pasa a menudo. La ganancia, por un tiempo, viene por el lado de la corriente financiera. Lo inverso también no es anormal. A veces se podría ver el mercado real que está yendo bien y el mercado financiero que está yendo mal. Ya se dijo más arriba, eso es así porque los activos reales observan el pasado, por lo general en forma objetiva, y los activos financieros observan el futuro, por lo general, en forma subjetiva. 

Market share y share of voice

Cuando uno lee las noticias de diarios, ve la tele u oye la radio, el 90 % de lo que hablan, el ¨share of voice¨, se corresponde con el 10 % del ¨market share¨ de la generación de riqueza, que es el estado, la presión tributaria, el presupuesto de la nación. Los escándalos de la política. Nadie habla del 90 %, que es el sector privado que genera la mayor parte del PIB. Es un realidad distorsionada, interesada, manejada por la monarquía del temor. Cuentan con el apoyo amedrentador y desinformador de la prensa y las redes sociales, que quieren que la gente siga confiando en el estado, o dependiendo de los medios digitales, de modo a que ellos sigan detentando el poder, para obtener beneficios desmesurados.

El ¨share of voice¨ no se corresponde con el ¨market share¨ de la generación de riqueza. Si uno confía en lo que le cuentan sobre lo que pasó en las últimas 24 horas, por medio de la prensa, o de lo que pasó en los últimos 24 minutos, en las redes sociales, jamás tendrá el horizonte cierto sobre lo pasó en los últimos 24 años, como para poder invertir de manera correcta en la economía real, sabiendo esperar los ciclos biológicos, que dependen del Creador. Uno tenderá a manejarse de manera errada, confiando en la prensa, en las redes y en el estado. Ahí estamos fritos – es mejor confiar en la lotería. Por eso se venden loterías los domingos de tarde. Para evitar los suicidios. 

Conclusión

Daniel Kahneman dice que existen dos formas de pensar: Sistema 1 y Sistema 2. Uno es rápido, intuitivo e irracional; el otro es lento, reflexivo y racional. Los mercados de valores y los mercados de cambio (también los mercados políticos) son mercados intuitivos y nerviosos, que responden rápidamente a cualquier modificación de escenario, casi siempre, en formato irreflexivo. Peor aún, con asimetrías de información e ineficiencia operacional, como es el escenario pandémico. Por eso el riesgo de invertir en estos mercados es muy elevado. 

Si uno se juega siempre al corto plazo, repito, comprar la lotería o jugar Seneté es mucho mejor, antes que invertir en mercados nerviosos, o votar de punta a punta por la lista uno. Los mercados de valores son mercados donde uno – como en la política, si se apuesta al corto plazo con la renta variable – puede considerarse hombre muerto. Estos mercados intuitivos, responden por sí mismos, y responden por los mercados que responden más lentamente – ejemplo, los mercados del PIB, que son de bienes y servicios, que conforman la riqueza real. Los mercados de valores y los mercados políticos son mercados de ¨overshooting¨, siempre exagerados. El sistema de créditos, de bancos y financieras, también es un mercado exagerado, que responde ajustándose más que proporcionalmente, restringiendo el crédito al sector real, ante la amenaza de la caída de la oferta seguida de la demanda, generada por la supresión de horas laborales y de consumo, a causa del Covid-19. 

Creo haberles dado un testimonio de mi profesión de fe en el mercado. Además de mi pasión por el conocimiento de cómo funcionan los mercados. Finalmente, para que éstos trabajen con eficiencia, sin confiar en la ¨clarividencia¨ de los que manipulan o esconden información para obtener ventajas exageradas en beneficio propio, los principios son los mismos que cité la semana pasada: 1. Tanto en el sistema político como en el económico hay mercados, llenos de hombres egoístas y avaros a los cuales sólo un sistema de precios que funcione correctamente los puede alinear (Friedman); 2. Un mercado es eficiente cuando toda la información está en el precio (Fama); 3. La mayoría de la gente toma decisiones irracionales, no es transparente y corrompe los mercados (Thaler); 4. La mejor decisión individual es siempre la peor grupal (Nash). Les manda saludos su amigo (al que lo acusan de marxista), estudioso y creyente de los mercados. Espero que se haya aprendido la lección. Y así, ya está dando gusto.

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