Acciones para sobrevivir

A nadie le cabe duda de que la recesión económica causada por la pandemia aún no tocó fondo ni tiene fecha de término. Sumado a eso viene la confusión sobre las medidas que incidirán en los fines de semana, la que genera más miedo y parálisis. Luigi Picollo
El mercado capitalista es alérgico a la incertidumbre, razón por la cual se protege deteniéndose. Entramos en un círculo vicioso donde todos compiten por quién frena más rápido, ante un cuadro en el que el consumo desaparece, el empleo se extingue. Parece que nunca aprendemos un concepto básico de las recesiones: “El mercado se mueve hoy en base a las expectativas del mañana, y tan rápido en tanto la solidez de esas expectativas”.

Hoy el desafío es mantenerse vivo. Es decidir, tener una irracional esperanza, la misma que habita en un emprendedor que aguarda un mejor futuro, sin que tengamos motivos sólidos. Nos tornaremos especuladores de buena fe. Dentro de ese estado mental, podemos realizar acciones estratégicamente útiles.

Contratar para sustituir. Antes del Covid-19 estábamos en un mercado inflacionario donde al talento se le pagaba desproporcionalmente por lo que hacía. Ahora fuimos al otro extremo donde mucha gente cara y con experiencia fue despedida. Esos despidos ayudaron a recalibrar las expectativas de estas personas. Pasamos de la escasez de personal calificado a la abundancia. La madurez vuelve a estar ofertada, no solo la juventud con energía. En muchas posiciones dentro de nuestras organizaciones, podemos hacer un upgrade por el mismo costo fijo.

Mejorar sistemas por sobre las personalidades. Cada vez se acumula más evidencia originada en empresas exitosas, donde queda claro que los “sistemas y procedimientos internos” son los verdaderos sustentos del éxito, más que el esfuerzo individual de algunas personas excepcionales. Ejemplos sobran. El famoso Jack Welch tuvo éxito en General Electric y fracasó rotundamente en el Grupo Fiat. El secreto del éxito no es mencionado porque no es políticamente correcto evidenciarlo a los RRHH, es que son los “superiores sistemas y procedimientos de trabajo” que desarrollan en una organización (tal vez diseñados por personas brillantes, pero cumplidos consistentemente por todos los mortales), los mejores predictores del éxito de las organizaciones. Esta crisis es un excelente momento para quienes no están en ventas y buscan una oportunidad para realizar una contribución excepcional, la de mejorar y hasta completamente rediseñar los procesos internos para ahorrar tiempo, dinero, y eliminar burocracia.

Pagar por objetivos, no por calendario. Para quien paga salarios, el mes es muy corto para todo lo que hay que alcanzar, para quien solo espera su salario, el mes es muy largo. En el escenario actual, donde las empresas prestan plata o dejan de amortizar préstamos para pagar salarios, ¡hay que alinear los objetivos! Muchas empresas han renovado el periodo de pagos parciales de los salarios.

Pero debajo de esto se esconde una dura realidad: nuestra gente está endeudada a tal punto que ya venían contando con el bono, la variable, el viático. Pero hasta la changuita que tenían pensado como Plan B desapareció. Adicionalmente aparece la necesidad de ayuda al pariente que quedó desempleado. También la compra de la costosa portátil para la desastrosa “educación a distancia”, más ancho de banda para el home-office. Necesitan una alternativa, pues de lo contrario van a aparecer en una red social hoy muy popular: “Informconf”. La salida es pagar por sobre la actual remuneración parcial un complemento contra objetivos logrados.

La calle está tan fría y dura fuera de las empresas, que el funcionario indiferente se infectó de iniciativas, el mercenario se vacunó con lealtad, el prepotente se recuperó como team-player. El ser humano desencadena su ilimitado potencial, debidamente incentivado por la recesión Covid.

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