BM: No se debe confundir rebote con recuperación en la economía

“Uno no debe confundir el rebote con recuperación. El rebote, natu­ralmente, va a venir; no obs­tante, llegar a los niveles de producto per cápita que veía­mos antes de la crisis tomará más tiempo”, aclaró Carmen Reinhart, vicepresidenta del Banco Mundial (BM), durante su presentación vir­tual en el marco de semina­rios virtuales del Instituto del Banco Central del Paraguay (IBCP).

Por otro lado, agregó como recomendación que para generar inversión de mediano y largo plazo se requiere que las reglas de juego, la regula­ción, sean consistentes, esta­bles a través del tiempo.

“Y es que uno de los aspec­tos más relevantes a la hora de hablar de la recuperación de la economía es la inversión privada, más aún en un esce­nario de alta incertidumbre mundial. Principalmente, cuando hablamos de inver­siones nos referimos a las de mediano y largo plazo, las cuales pueden contribuir a una reactivación más veloz y sostenible”, expresó.

La PhD por la Universidad de Columbia de Nueva York enfatizó que América Latina debe aprender a crecer mirando hacia afuera, gene­rando las condiciones ade­cuadas para la atracción de capital altamente productivo; es decir, que pueda contribuir al desarrollo.

Consideró importante que los inversores no tengan “temor” de que las reglas cambien de la noche a la mañana, pues la incertidumbre es la ene­miga de las inversiones “con raíces”. Agregó que esto no solo se da en la región, sino que también en economías avanzadas como Estados Unidos, donde la inversión física cae incluso en mayo­res niveles que el PIB. Agregó que a esto, sin lugar a dudas, debe sumarse la estabilidad macroeconómica.

En cuanto a la importancia de las reformas estructurales en este contexto, destacó la necesidad de que, además de hablar de austeridad, impli­quen una dimensión social, teniendo en cuenta que la “depresión pandémica” como ha denominado a la coyun­tura actual dejará consecuen­cias como mayores niveles de pobreza, arguyendo que se tardará varios años en recu­perar los niveles de PIB per cápita anteriores a la pande­mia, más aún en economías donde ya se observaban esce­narios poco favorables.

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