El golpe del COVID-19: las industrias mexicanas en riesgo



El 20 de junio el Fondo Monetario Internacional (FMI) confirmaba lo que el Banco de México y muchos analistas mexicanos ya habían predicho: la economía del país norteamericano se enfrenta a un annus horribilis como consecuencia de la expansión del COVID-19. Y es que, según el organismo multilateral, el PIB mexicano puede desplomarse un 10,5% este año, lo que lo convierte en uno de los cinco países del mundo con los peores pronósticos. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) coincide con este desalentador diagnóstico y pronostica en 9,1% la caída del PIB y calcula que 500.000 empresas cerrarán y se perderán 1.573.000 empleos. 


“La mayoría de las empresas afectadas serán micro, pequeñas y medianas y los sectores más afectados son el turismo, la industria manufacturera y el comercio,” dijo Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal, en la presentación del informe Sectores y empresas frente al COVID-19: emergencia y reactivación. El impacto será muy diferente según el sector y el tipo de empresa, asegura el informe.

El COVID-19 arribó a un país ya en recesión, cuando los indicadores del primer trimestre mostraban que había un daño estructural en la economía, previo a la pandemia. El anuncio en marzo de la suspensión de actividades no esenciales para detener la expansión del virus, fue un golpe muy fuerte para algunas industrias, con consecuencias todavía muy difíciles de predecir. 
La industria turística, que representa un 8,7% del PIB del país, es, sin duda, la más golpeada. Diariamente está dejando de producir US$ 180 millones por consumo debido a la inactividad en el sector de los viajes, según un informe del Centro de Investigación y Competitividad Turística de la Universidad Anáhuac (Cicotur). Estas pérdidas dejarán un hoyo fiscal de unos US$ 4.400 millones por la falta de contribución al Impuesto al Valor Agregado (IVA) y al Impuesto Sobre la Renta (ISR). 

La actividad industrial manufacturera y la construcción siguen la misma tendencia, aunque se espera que su recuperación sea más rápida. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) la producción cayó un 30,7% en junio con respecto al mismo mes de 2019, el mayor descenso desde que se iniciaron los registros, hace más de 25 años. El sector manufacturero cayó un 35%, y la construcción un 38%, en términos anuales. Una crisis más profunda que la recesión de 2009 y que la crisis de la deuda de 1995.

Hasta la industria energética está en estado de emergencia y eso que fue definida como “actividad esencial”, y a diferencia de otros sectores no se tuvo que detener para evitar la expansión del virus.
Los actores de estas industrias luchan por sobrevivir y no encuentran una respuesta suficiente en un gobierno que se niega a abandonar sus prejuicios hacia el sector privado y que parece no dimensionar las consecuencias de la crisis.

El sector turístico busca una tabla de salvación

“Nunca había visto a Cancún tan solitaria en los 20 años que llevo viviendo acá” dice Felipe Biermann, un restaurantero que se ha tenido que endeudar para no tener que cerrar definitivamente. La Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) advirtió, a inicios de julio, que de los más de 670.000 restaurantes en el país, cerca del 20% no reabrirá tras la pandemia, casi 130.000. 

“Ya estamos funcionando, pero no sabemos cuándo vuelvan los turistas estadounidenses, dice Biermann. “Perdimos la mejor temporada, cuando ahorrábamos para el resto del año. Hemos aguantado para no despedir a nadie, pero ya no podemos más.” 

El regreso de los turistas del vecino del norte (el 55% de los visitantes internacionales provienen de ese país) a pesar de la reapertura que empezó los primeros días de junio, es incierto. “36 millones de personas han solicitado beneficios de desempleo en Estados Unidos. Resulta poco probable que el turismo de este país regrese a gastar los dólares que antes gastaba en México”, dice León Krauze en una columna de la revista Expansión. 

“La caída el PIB turístico de México en 2020 podría situarse entre 3,0 y 5,0%, que supone entre US$ 1.400 y US$ 4.400 millones considerando el peor escenario”, dice Francisco Madrid Flores, del Cicotur. Un estudio de esta entidad asegura que el desplome en las llegadas de turistas extranjeros generará, además, una merma de US$ 160 millones por concepto del pago de derechos que pagan los visitantes internacionales cuando arriban al país, el Derecho de Visitante sin permiso para realizar actividades remuneradas, conocido como DNR. Entre las preocupaciones del gobierno es que este pago, casi en su totalidad, va al financiamiento del proyecto de Tren Maya, la obra de infraestructura más importante del gobierno de Manuel Andrés López Obrador, que conectará algunas de las regiones más turísticas del país y cuyo costo oscila entre los US$ 6.000 millones y US$ 8.000 millones. 

El Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET) y Cicotur presentaron en junio ante las cámaras legislativas un paquete de emergencia para el turismo. Después de seis reuniones, Francisco Madrid, del Cicotur, encuentra que hay una buena recepción por parte de algunos legisladores que las están impulsando, y algunas iniciativas como la deducibilidad en el consumo en restaurantes van por buen camino. 

Sin embargo muchos empresarios se quejan de la lentitud del Gobierno y exigen soluciones inmediatas. “Las propuestas del Gobierno no son suficientes para aguantar esta crisis”, dice Héctor Gómez, un hotelero de Isla Mujeres, lugar que prácticamente vive exclusivamente del turismo. “Necesitamos soluciones tangibles. Necesitamos apoyo para volver a comenzar. Nosotros solos no podemos sostener esta situación”, reclama. 

Una de las iniciativas del Gobierno mexicano que pretende rescatar la economía de las regiones que dependen de turismo es la campaña “Piensa en México”, que busca incentivar el turismo de los migrantes mexicanos y latinos que viven en Estados Unidos. La campaña, creada por la organización civil Fuerza Migrante, la Secretaría de Turismo (Sectur) y la plataforma digital visitmexico.com, pretende llegar a esos 35 millones de personas de origen mexicano, casi dos terceras partes de toda la población latina. “El objetivo es consolidar ofertas para la comunidad mexicana que vive en ese país y que quieran venir a visitar a sus familias de manera segura. Esta puede ser la primera de muchas iniciativas binacionales y desarrollar programas que aporten al desarrollo económico de comunidad latina en Estados Unidos”, dijo el titular de la Sector, Miguel Torruco en una conferencia de prensa virtual a finales de junio. 

La iniciativa está bien encaminada, pero es insuficiente, afirma Madrid. “La actitud del gobierno ante este sector, como con otros sectores, es la de sálvese quien pueda. Hemos encontrado una mejor respuesta a nivel local. Estados como Baja California, y, sobre todo, Quintana Roo, Yucatán, están haciendo una buena labor por apoyar a las empresas y proteger el empleo”. 
“Si las puertas se mantienen cerradas a nivel federal, es hora de construir con los gobiernos estatales y municipales, con los congresos locales, y con todos aquellos que dependen de estas cadenas de valor. Es la hora de cerrar filas para no dejar morir a uno de los más nobles, talentosos y estratégicos sectores de nuestro país, y que hoy es más indispensable que nunca.” escribió la senadora Josefina Vázquez Mota en una columna del diario El Universal.

De una alianza entre algunos de esos gobiernos estatales, senadores, y el sector privado nació la Alianza Nacional Emergente por el Turismo (Anetur), a mediados de julio. Esta iniciativa, después avalada por la secretaría de Turismo (Sectur), tiene como objetivo apoyar la recuperación del turismo y ha tenido una buena acogida entre los empresarios del sector. La iniciativa reúne a agrupaciones gremiales y estatales como la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), el Consejo Nacional Empresarial Turístico (Cnet), la Unión de Secretarios de Turismo de México (Asetur), la Conferencia Nacional de Municipios de México (Conamm) y las Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo y algunos senadores. Anetur acaba de sumar a la Asociación de Bancos de México (ABM), que se comprometió a apoyar a los empresarios del sector.

“Esta alianza busca definir una nueva ruta del turismo en México, que impulse la innovación, sustentabilidad y desarrollo inclusivo, así como el fortalecimiento de las pymes, para recuperar las fuentes de empleo”, dice el dirigente del CNET, Braulio Arsuaga. 

Y es que si la situación para los empresarios es preocupante, la dimensión de la crisis tiene su peor alcance en el empleo. La industria turística da trabajo a más de dos millones de mexicanos, al menos 6% de los empleos remunerados. La pandemia de COVID-19 podría causar la destrucción de la mitad de esos dos millones de empleos, según el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC por su siglas en inglés). 

“No vamos a volver (en el mediano plazo) a los niveles previos al COVID-19, pero podemos regresar a estándares de buena afluencia en 2021 “, dijo Carlos González, director del portal visitmexico.com. Este optimismo no es compartido por muchos empresarios, ni por las analistas del sector. “No hay ninguna señal de que nos podamos recuperar en 2021. Nosotros creemos que por bien que nos vaya, podamos volver al mismo nivel de 2019 en 2022.”, dice Francisco Madrid del Cicotur. 

Fuente https://www.americaeconomia.com/economia-mercados/el-golpe-del-covid-19-las-industrias-mexicanas-en-riesgo

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