Calificadora Fitch ratifica el grado inversor de Uruguay y esperará por el ajuste fiscal

La calificadora de riesgo FitchRatings mantuvo ayer la nota de la deuda uruguaya en BBB-, el escalón mínimo dentro del grado inversor y mantuvo la perspectiva “negativa” de la misma, lo que implica una posibilidad en tres de una baja de la calificación en el futuro.
Hay tres calificadoras, Standard & Poor’s (BBB), Moody’s (Baa2) y R&I (BBB), que ubican a la deuda uruguaya un escalón por encima del mínimo del grado inversor. Fitch y DBRS (BBB-) son las dos que lo tienen en el mínimo.

El comunicado de Fitch señaló que “la perspectiva ‘negativa’” de la nota “refleja el deterioro del crecimiento y las finanzas públicas que se ha visto agravado por el impacto del coronavirus y los riesgos para los planes del gobierno de detener estas tendencias”.

Según Fitch, “la hábil gestión de la pandemia ha subrayado las fortalezas institucionales de Uruguay y ha ayudado a que su economía se desempeñe mejor que sus pares. Sin embargo, Uruguay ha enfrentado un crecimiento lento y una recesión que es anterior a la crisis, a pesar del aumento en un gran proyecto de planta de celulosa (UPM), lo que refleja problemas estructurales que probablemente persistan”.

La calificadora recordó que “la administración de (Luis) Lacalle Pou apunta a una rápida consolidación fiscal después de 2020, pero esto podría ser difícil de lograr en ausencia de las altas tasas de crecimiento esperadas en su nuevo presupuesto de cinco años, dados los riesgos económicos internos y externos a la baja”.

Fitch proyecta que “la economía de Uruguay se contraerá un 4,6% en 2020, una disminución moderada en relación con sus pares que refleja su contención exitosa de la pandemia y un paráte menos severo, la aceleración del proyecto UPM y el enorme peso de la actividad de telecomunicaciones en el Producto Interno Bruto (PIB)”. La estimación del gobierno es de una caída de 3,5%.

No obstante, la calificadora prevé que “el crecimiento se recuperará 2,8% en 2021 y 2% en 2022, por debajo de la línea de base de las autoridades (de 4,3% y 2,5% respectivamente) dado un mayor lastre de las pérdidas de salarios reales y la austeridad fiscal, los riesgos para las exportaciones y el turismo (la pandemia, un tipo de cambio récord en relación con los vecinos, y controles de capital argentinos), y una menor contribución de UPM (negativa en 2021-2022 a medida que disminuyen los desembolsos de proyectos, y positiva en 2023-2024 a medida que comienzan las exportaciones)”.

Fitch proyecta que el déficit fiscal del gobierno central y el BPS “se elevará a 7,3% del PIB en 2020 (sin efecto “cincuentones”), un aumento menor que en pares pero por encima de la proyección oficial de 6,6%”.


Fuente:https://www.cesla.com/detalle-noticias-de-uruguay.php?Id=16655

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