Los nuevos dirigentes económicos de Turquía necesitan un nuevo manual anticrisis

LONDRES, 9 nov (Reuters) - Los dos nuevos zares económicos de Turquía necesitarán una nueva estrategia contra las crisis si quieren evitar que la lira y la economía se sumerjan en un caos más profundo.

La inesperada partida del ministro de finanzas Berat Albayrak, yerno del presidente Tayyip Erdogan, y del gobernador del banco central, Murat Uysal, durante el fin de semana le dio a la lira su mejor día en más de dos años el lunes.

Los inversores esperan que sus sucesores logren otra de las piruetas del país, donde unos tipos de interés contenidos durante mucho tiempo se eleven drásticamente, proporcionando a la moneda un alivio muy necesario.

El recién instalado gobernador del banco central, Naci Agbal, dijo que se concentraría en la inflación, y los mercados financieros prevén ahora un aumento de entre 200 y 600 puntos básicos en la reunión de política monetaria del 19 de noviembre. Con las expectativas tan altas, el banco central no puede permitirse muchos errores de cálculo a la hora de decidir.

Turquía, la mayor economía de Oriente Próximo y la vigésima del mundo, se ha visto afectada por dos fuertes contracciones en otros tantos años y su moneda se ha depreciado un 45% desde mediados de 2018.

En contraste con anteriores episodios de turbulencia de la lira, se estima que el banco central ha consumido más de 100.000 millones de dólares de sus reservas este año, lo que supone que le quedarían alrededor de 36.000 millones de dólares de esas reservas, según UBS.

El banco central no ha comentado los análisis que sugieren que sus reservas son negativas en términos netos, aunque ha dicho que sus reservas fluctúan naturalmente en tiempos de estrés.


El director de estrategia de mercados emergentes de UBS, Manik Narain, dijo que los cambios del fin de semana de los altos cargos han “dado esperanzas”. Cree que ahora se necesita un aumento de 350 puntos básicos, pero le preocupa que pueda resultar ser un parche.

“Francamente estamos en un territorio sin precedentes”, dijo, refiriéndose a las reservas negativas del banco central en términos netos, que son financiadas por los ahorros en dólares estacionados en los bancos. “No sabemos cómo termina esta película, no hemos visto nada así antes”.

SEÑALES DE ADVERTENCIA

Las sirenas de alarma llevan sonando mucho tiempo.

Además de la caída de la lira, los inversores internacionales han reducido sus participaciones en bonos y acciones turcas en casi 120.000 millones de dólares en los últimos cuatro años, según estima el Deutsche Bank.

Los ciudadanos turcos y las empresas del país también han ido convirtiendo, cada vez más, sus liras en dólares y euros. La dolarización de la base de depósitos nacionales está ahora por encima del 60%, pero el riesgo real es que el dinero empiece a salir de los bancos sin más.

“Estaríamos especialmente preocupados si surgieran pruebas de que los depósitos en dólares se envían al extranjero”, dijeron Christian Wietoska y Oliver Harvey de Deutsche, subrayando que no hay indicios de ningún movimiento a gran escala.

“En resumen, creemos que se necesitan dos cosas: un endurecimiento agresivo de la política monetaria - cuanto antes mejor - y un fuerte compromiso verbal del banco central y del gobierno para reducir la presión inflacionaria.”

La inflación se ha mantenido cerca del 12% todo el año -muy por encima de un objetivo de alrededor del 5%- y en sus primeros comentarios como gobernador, Agbal dijo que el banco central “utilizará de manera decisiva todos los instrumentos de política en la búsqueda de su objetivo de estabilidad de precios”.

AÚN EN ZONA DE PELIGRO

En 2018, los tipos de interés alcanzaron el 24%, unos siete puntos porcentuales por encima de donde estaba la inflación en ese momento, antes de que la lira se estabilizara.

Esta vez, sin embargo, las reservas están agotadas y Turquía experimentó una de las peores caídas económicas de su historia en el segundo trimestre debido a los efectos del coronavirus.

Se prevé un amplio déficit externo, del -4,9% del PIB este año, agravado por una caída del 75% en las entradas de turistas en enero-agosto con respecto al año anterior.

Los datos del banco central muestran que el Gobierno y las empresas necesitan refinanciar un total de 181.000 millones de dólares en los próximos 12 meses.

Eso equivale a poco más de un cuarto del PIB de Turquía -que es de 700.000 millones de dólares-, según Phoenix Kalen, de Societe Generale. Con sólo 42.200 millones de dólares en reservas de divisas en términos brutos - que difieren de las reservas netas, ya que no tienen en cuenta los “swaps” de divisas - el llamado “ratio de cobertura” de Turquía es uno de los más bajos de cualquier economía de mercado emergente, dijo Kalen.

Refet Gurkaynak, un profesor de economía de la Universidad de Bilkent en Ankara dijo que las autoridades turcas no pueden permitirse el lujo de quedarse mirando. Sin una gran subida de las tasas de interés la semana que viene, dijo, “la masacre sería brutal” para la lira.

Kieran Curtis, gestor de carteras de Aberdeen Standard Investments, dice que Turquía también “se encontraría con dificultades muy rápidamente si vuelve al manual de aumentar los tipos pero luego bajarlos de nuevo tan rápido como cree que es posible”.

Curtis estima que pueden pasar nueve meses hasta saber si las cosas han cambiado realmente y asegura que el banco central necesita reconstruir sus reservas.

“Sin compras en dólares (para reforzar las reservas), no creo que pueda considerarse que la lira esté fuera de peligro.”

Fuente:https://es.reuters.com/article/businessNews/idESKBN27Q1T8

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