América Latina retrocede fuerte

La crisis sanitaria que ha generado la pandemia del covid-19 ha producido la peor contracción económica y social de las últimas décadas, tanto a nivel mundial como en las economías de América Latina y el Caribe.
En este contexto es que el último Estudio Económico de América Latina y el Caribe presentado por la Cepal, espera una caída en la economía regional del 9,1% (el PIB mundial caerá un 5,2%, la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial), la que será acompañada de aumentos significativos en la tasa de pobreza, que alcanzará un 37,3%; y un incremento de la tasa de desocupación, que se prevé en torno al 13,5%.

Ya antes de la pandemia la región exhibía bajas tasas de crecimiento (un 0,4% en promedio entre 2014 y 2019) y crecientes vulnerabilidades sociales y macroeconómicas, por lo que el organismo prevé que la dinámica de recuperación será lenta y los costos económicos y sociales de esta crisis podrían seguir aumentando a lo largo de 2020 y 2021. De hecho, se espera que en 2020 el nivel del PIB per cápita de la región sea equivalente al de 2010, y el de la pobreza, al de 2006, lo que supondría una década perdida en términos económicos, y casi una década y media en términos sociales.

“Esta es, sin duda, la crisis económica y social más fuerte que ha experimentado la región en varias décadas, y ha puesto de manifiesto las debilidades estructurales de las economías. Si bien varios países han hecho esfuerzos fiscales y monetarios significativos para mitigar los efectos sociales y económicos de la pandemia, en algunos países estos se han visto limitados por la disponibilidad y el acceso al financiamiento, las restricciones fiscales y la restricción externa. A su vez, los efectos de la pandemia se han magnificado como consecuencia de la fragilidad de los sistemas de salud y de protección social de los países de la región, además de la alta informalidad en los mercados de trabajo”, indica el estudio.

A pesar de que la pandemia llegó a la región ya muy avanzado el primer trimestre, de inmediato generó impactos en la economía. De hecho, durante el periodo, nueve de las 20 economías de América Latina experimentaron un crecimiento económico negativo. “Dado lo anterior, América Latina entró en recesión económica a partir del primer trimestre y su PIB presentó una contracción del 1,53% en comparación con el registrado en el mismo período de 2019. Las economías que se contrajeron son Argentina (-5,2%), el Brasil (-0,3%), Cuba (-3,7%), el Ecuador (-2,4%), Haití (-3,1), Honduras (-1,2), México (-1,4), el Perú (-3,4) y la República Bolivariana de Venezuela (-29,8%)”, dice el documento.

Y si el primer trimestre fue duro, el golpe fue aún más fuerte en el segundo. “Los datos muestran que la actividad cayó significativamente en abril, superando las peores expectativas y confirmando los graves efectos del confinamiento. De acuerdo con cifras preliminares, los sectores del comercio y la construcción son los que registran el mayor deterioro y, en menor medida, la industria manufacturera”, indica Cepal.

Estimaciones 2020

De acuerdo con el Estudio Económico 2020, en América Latina, la mayor caída, en términos de subregiones, se producirá en América del Sur, con un descenso del 9,4%, seguida de Centroamérica y México (-8,4%) y el Caribe (incluyendo Guyana) caerá un 5,4%.

Las cinco economías que con más fuerza este año, son precisamente de América del Sur. Se trata de Venezuela, cuyo deterioro del PIB se calcula en un 26%, Perú (13%), Argentina (10,5%), Brasil (9,2%) y Ecuador (9%).

Dentro de las economías más resilientes se encuentran Paraguay, cuya contracción será del 2,3%, Guatemala, que caerá un 4,1% y Haití y Uruguay, ambas con descensos proyectados del 5%.

Construcción

La construcción no está ajena a la debacle económica que presentará la economía. Recientemente la oficina de estudio, GlobalData, redujo su pronóstico en 2020 para América Latina de una contracción del 6,8% estimada anteriormente a un 11,4%. Esto principalmente debido al repunte más lento de lo esperado en la actividad de la construcción en la segunda mitad del año a medida que el coronavirus continúa propagándose por la región mientras las empresas de construcción siguen luchando por reactivar sus operaciones.

“El pronóstico revisado convierte a América Latina en la región con peor desempeño del mundo en términos de producción de construcción y refleja los daños económicos cada vez más profundos de la pandemia del covid-19 resultado de los estrictos bloqueos impuestos por las autoridades para limitar su propagación”, señala Dariana Tani, economista de GlobalData

Entre los países más grandes de la región, se espera que la producción de construcción de Perú se contraiga más este año con un -24%, seguida de Argentina (-23,5%), México (-15,2%), Colombia (-13,2%) y Chile (- 8,2%). Una noticia más “positiva” (nótese el entre comillas) es que se prevé que la producción en Brasil caiga un 4,8%. Positiva porque esta reducción será menor a la calculada anteriormente y que alcanzaba el -6%, ya que la continuidad de casi todas las actividades de construcción desde el inicio de la pandemia ha ayudado a evitar un resultado mucho peor en el segundo trimestre.

“El avance en la reactivación de proyectos y el inicio de nuevos en algunos países se ha visto afectado por el continuo aumento en el número de casos del covid-19 y la mayor incertidumbre en torno a la economía. En 2021, GlobalData espera que la industria se mantenga débil, aumentando solo un 0,2% antes de recuperarse al 3,1% durante el período de pronóstico restante (2022-2024)”, añade Tani.

Se espera que Perú, Chile y Colombia sean los de mejor desempeño el próximo año con repuntes de la contrucción de 16,8%, 6,8% y 4,8%, respectivamente. Mientras tanto, se espera que la actividad en Argentina, México y Brasil continúe cayendo, aunque a tasas mucho más débiles, en un 5,4%, 3,4% y 1,6%, respectivamente.

“Si bien se espera que la actividad se recupere gradualmente en los próximos meses a medida que se alivien las restricciones relacionadas al covid-19 en toda la región, no hay expectativas que los niveles de producción registrados antes de la pandemia se restablezcan en los próximos cuatro años, dadas las debilidades estructurales de la región y los problemas de larga data que se han agravado con la pandemia, incluidas las restricciones fiscales, las tensiones sociales, la creciente desigualdad, la baja productividad y el descontento general con las instituciones democráticas”, finaliza Tani.

Fuente:https://www.cesla.com/detalle-noticias-de-latinoamerica.php?Id=18286

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